Una sección de Francisco Saro Gandarillas
 
 Por Miguel Gómez Bernardi
 
   
Hoy en día existe gran variedad de publicaciones sobre la historia de Melilla que pueden acercar al estudiante, al investigador o a cualquier lector interesado a la sucesión de hechos que han configurado con el transcurrir del tiempo la ciudad que hoy conocemos. Entre las personas que han rescatado del olvido pasajes y vivencias de los que nos precedieron, Francisco Saro Gandarillas (Santander, 1941), autor de esta sección, tiene un lugar preferente porque, al margen de la calidad de sus estudios publicados, en la década de los ochenta, con su preocupación por el patrimonio histórico de esta ciudad, lideró a un grupo de jóvenes que hoy en día son reconocidos historiadores quienes, con sus investigaciones y publicaciones, han cambiado la percepción que existía hasta entonces de la historia de Melilla.
  
   A la vista del trabajo publicado, se puede afirmar que este coronel de Intendencia, hoy en situación de reserva, cuando fue destinado a Melilla en 1979 se dedicó a revisar la historia que estaba escrita hasta entonces e investigar en legajos, actas, periódicos y documentos varios esparcidos por despachos y almacenes...
 
   En los siete años que estuvo en la ciudad le dio tiempo a hacer muchas cosas y dejó su sello en actuaciones que perduran hasta hoy. Quizá hay que destacar entre ellas, por la repercusión que ha tenido en los últimos veinticuatro años, la constitución de la Asociación de Estudios Melillenses (AEM) de la que fue socio fundador y primer presidente, cargo que ocupó en dos ocasiones, y de cuyo centro cultural es en la actualidad “Presidente Honorario”.
Francisco Saro en su "laboratorio" en fotografía reciente
 
   De aquellos años cuenta Vicente Moga Romero, en la "Nota del editor" de uno de los libros de Francisco Saro, que éste en la presidencia de la AEM realizó "una labor infatigable de investigación y difusión de nuestra historia y reconocimiento, implícito en consecuencia, de nuestras raíces culturales. Es una ardua tarea, que a veces le supone enfrentarse a sectores poderosos de la ciudad y que, incluso, le llevan a presentar la dimisión como presidente de la asociación. Pero, su labor se caracterizaría, entonces y ahora, por dos parámetros básicos, la constancia y el apasionamiento. Pasión por Melilla era la receta que más de una vez he escuchado de su labios para explicar su ingente labor de historiador, sus horas y horas de lectura, inclinado sobre el Telegrama del Rif, en la ya desaparecida sala de lectura de la Biblioteca Pública Municipal, siempre con la emoción del recién iniciado, del eterno descubrirdor, que aprecia la veracidad histórica por encima de todo, y no escatima la honradez y la generosidad, tanto en su propia vida como en sus investigaciones".
 
Hallazgo casual
 
   Poco que añadir al texto de Vicente Moga. Sin embargo, quiero contar aquí que conocí parte de la obra de Francisco Saro por casualidad en 1985, época en que yo era un joven tribulete que trataba de contribuir a que funcionara el diario Melilla Hoy que vivía sus primeros días. Entonces, el concejal de Urbanismo, José Luis Flavio Jiménez (PSOE) andaba preocupado en sacar adelante el primer Plan General de Ordenación Urbana de Melilla en el que incluyó en el tomo VIII, dentro del apartado de información y diagnosis, un curioso trabajo sobre la evolución histórica de Melilla en el que se explicaba su expansión y la historia de los barrios que la conforman. En definitiva, era la justificación histórica para acometer la remodelación de la ciudad que conocíamos hasta entonces. Atraído por los datos que incluía el citado volumen, al tirar del hilo conductor, llegué a conocer que eran fruto del trabajo "Notas sobre urbanismo, historia y sociedad en Melilla" de Francisco Saro. Qué le voy a contar lector/a, devoré con ansiedad la información que Saro aportaba por vez primera de manera organizada y cronológica de mi ciudad. Creo que fue la primera lectura que realicé sobre nuestro pasado en la cual los hechos heróicos y demás pasajes guerreros formaban parte del conjunto y no eran el objetivo central de la narración histórica. Ahí, en aquella descripción social del desarrollo urbano de la Melilla extramuros, Saro me ganó como asiduo lector y, por ello, y por lo que he conocido posteriormente de su callada labor de investigación, para mi es un honor que colabore en la construcción de este espacio web.
 
 
 
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