01/03/2005
 
 
Informe
  
  
Los incidentes y los datos recogidos del centro Gámez Morón (II)
  
  
La etapa de la gestión de Clece
    


    Señalé en artículo precedente que el 6/2/2001 la periodista Isabel Sira contaba, en un artículo del diario Sur, que el día anterior el Consejo de Gobierno había dado el visto bueno definitivo a la adjudicación, por emergencia, del centro Gámez Morón a la filial de DRAGADOS, CLECE: “Esta empresa se hará cargo del centro de disminuidos psíquicos durante un año, hasta que se saque este servicio a concurso, sin que su labor estos 12 meses supongan puntos para la adjudicación definitiva. El contrato con Clecer supone más de 100 millones de pesetas, de los cuales la Ciudad paga 50 y el resto, el IMSERSO. Además, la nueva adjudicataria ha asumido el personal de la entidad. En el centro Gámez Morón son atendidos unos 100 disminuidos”.
  
   Con la nueva adjudicataria volvió la tranquilidad al centro y en tres años nada más que aparece este nombre en actividades realizadas, bien deportivas, sociales o de formación. De hecho, el 16/7/2004, Salvador Ramírez, en el diario Sur informaba de la segunda edición de su “Jornada de Puertas Abiertas”: “Los melillenses respondieron a la llamada del centro y encontraron allá, junto al cuartel de Caballería, a un grupo de personas cariñosas y agradecidas que viven de otra forma, por diferentes asuntos de salud, pero acaso con mayor ilusión. Son anfitriones hospitalarios y agradecidos que viven en el centro y aprenden, cada uno según sus posibilidades. Bárbara Gavilán, la directora del Gámez Morón, coordina un buen número de actividades que van desde las manualidades con productos reciclados por ellos mismos hasta las funciones normales de cualquier hogar como la cocina, el aseo, la limpieza, tendiendo a la normalización y a la integración social de estas personas”.

   En cierta forma al centro le salpicó la situación de crisis que se vivía en la Residencia de Estudiantes y Deportistas, pues le fue adjudicada a Clece la gestión. El 21/9/2004, el secretario general de CC. OO., Máximo García, señaló en Onda Cero Melilla que “me chocaría que Clece volviera a quedarse con la Residencia de forma irregular como se está quedando en Melilla con todo, llámese Gámez Morón, que se lo quedó a dedo y luego siguió” Si ésto llegara a ocurrir, añadió, “empezaría a pensar que aquí hay alguna trama montada para que Clece se quede con todo”.

   Días después, el 30/09/2004, el diario Melilla Hoy informaba de unas declaraciones de la diputada local del PSOE, Celia Sarompas en las que señalaba que se había producido una revisión de precios en la gestión del centro Gámez Morón, gestionado por Clece, que no estaba estipulada en el pliego de condiciones de la adjudicación. “A la oposición no se le ha comunicado esta decisión y necesitamos información ya”, dijo Sarompas.

Posible ampliación de plazas
 
   Tres días después el diario Melilla Hoy informó que la consejera de Bienestar Social, MÙ Antonia Garbín, se había entrevistado con el director general del IMSERSO en Madrid, para proponerle un nuevo convenio por el que el citado Instituto subvencionara la creación de nuevas plazas para internos psíquicos en el Centro Gámez Morón y dar respuesta así a la lista de espera existente de familias interesadas. “Se hace necesario ampliar el número de plazas porque tenemos cubiertas las treinta que veníamos ofertando, así como las 20 de media pensión. Hemos pedido que se amplíe el convenio por el que el IMSERSO subvenciona las plazas de internos para que podamos contar con diez nuevas plazas, procediéndose entonces a la ocupación de la segunda planta del edificio”, señaló Garbín. Añadía el diario que Garbín explicó que las plazas de interno se habían convertido en la "expectativa lógica" para familias con disminuidos psíquicos a su cargo, en especial cuando los cuidadores, los padres, alcanzan la tercera edad. "Buscan entonces el mejor lugar para sus hijos sean atendidos", comentó Garbín quien aseguró entonces que la oferta era necesaria y no sólo por este motivo, sino también porque la demanda de la sociedad así lo requería porque “no hay que olvidar que Melilla tiene un alto índice de discapacidad, de ahí la necesidad de ampliar las plazas”.

   Un mes después, el 3/11/2004, el diario “El Telegrama” daba cuenta de la visita que la nueva directora provincial del Instituto de Migraciones y Servicios Sociales (IMSERSO), Francisca Coll Balagué, realizó al Centro Gámez Morón acompañada por la consejera de Bienestar Social, María Antonia Garbín. En el artículo se señalaba que en el centro el IMSERSO tenía 30 plazas sobre un total de 70 plazas, 30 de régimen interno y 40 en régimen de media pensión. Según informó la directora del Centro, la psicóloga Bárbara Gavilán, en ese momento estaban ocupadas todas las plazas para internos y sólo había disponibles algunas de media pensión.
 
   En el artículo se describían otros datos del centro en el momento de la visita: “cuenta ahora con un microbus, precisa otro, cuya estructura esté adaptada a las sillas de ruedas, ya que la dinámica diseñada para las personas que disfrutan de las instalaciones del Centro incluye actividades fuera, para los que se precisa movilidad. Además de la psicóloga que dirige el Centro, el Gámez Morón es atendido por un psicólogo, un trabajador social, un fisioterapeuta, una ATS, un educados, 3 monitores de taller, 17 auxiliares de clínica, 3 cocineros, 6 personas de servicio, 2 miembros de mantenimiento interno y un coordinador. El Gamez Morón dispone de un taller ocupacional donde se forman los jóvenes más independientes: están ocupados desde las 10 de la mañana hasta las cinco de la tarde aprendiendo a fabricar artesanías o adquiriendo habilidades para la vida diaria. En tanto, los jóvenes más dependientes están distribuidos en dos talleres: habilidades básicas y labor terapia”. Nada se dijo aquel día de devolver la gestión al IMSERSO.
 
Nuevos problemas
  
   Sin embargo, la tranquilidad se rompió públicamente días después, concretamente el 13/11/2004, el diario Melilla Hoy informaba que los empleados del centro Gámez Morón, acusaban a la empresa CLECE de no atender a sus reivindicaciones, que pasaban por un incremento de los sueldos y por la renovación de los electrodomésticos esenciales para dar a los usuarios el servicio correcto. A través de un comunicado de prensa, los trabajadores del Gámez Morón afirmaban que CLECE y la Ciudad Autónoma "en vez colaborar en el mantenimiento de unas condiciones que podríamos catalogar de normales, nos demuestran una falta de atención que llega a ser preocupante". Asímismo señalaban los trabajadores que sus "condiciones retributivas no se ven mejoradas. La empresa no quiere ni oír hablar del tema, por lo que la plantilla se encuentra descontenta". Por último, afirmaban, según el diario, en que trabajan trabajan con personas, "no con mercadería ni mercancías. Trabajamos para educar, para dar salud e higiene, alimentar y por supuesto, dar momentos de ocio a nuestros usuarios, pero lo hacemos sin una mínima atención por parte de los que tienen la responsabilidad de dotarnos de la infraestructura y retribución suficiente. Así nos resulta francamente difícil trabajar".

   Días después, la directora del centro, Bárbara Gavilán, contestó al comunicado en declaraciones efectuadas al diario Sur, en el sentido que era un problema del lavavajillas y que se estaba a la espera de recibir un termostato de seguridad "que no hay en Melilla ni tampoco en Málaga". Gavilán aclaró que las quejas de los trabajadores se referían a casos "muy puntuales" ya que, en los últimos doce meses, se habían reparado "multitud" de averías. Incluso comentó que "ahora está en proyecto reformar el sistema hidráulico del centro, y hay un sinfín de proyectos que ya están aprobados por la Consejería». En cuanto a los salarios, informó el diario, la directora del Gámez Morón matizó que se cobraba conforme a convenio, por lo que, si se perseguía una mejora, tendrían que actuar los sindicatos y los representantes legales de la empresa. "Son quejas de las que no tenía constancia y que no provienen de toda la plantilla", explicó.
 
   Ahí quedaron los únicos problemas surgidos en el centro que tuvieron reflejo en la prensa desde que CLECE inició su andadura. El centro sí ha sido noticia en el aspecto positivo por las actividades desarrolladas en las playas, deportes, vela,... o por las visitas que cursaron al recinto los Reyes Magos, los moteros, el equipo de balonmano,... etc.
 
   Sin embargo, según se recoge el 27/02/2005, en un artículo de Europa Press, los padres de los discapacitados del centro Gámez Morón entienden que la consejera de Bienestar Social, María Antonia Garbín, no ha sido receptiva a sus quejas en los últimos meses, "por las irregularidades que vienen detectando en la gestión del mismo centro, y las carencias de personal y falta de recursos suficientes para la atención a los mismos disminuidos psíquicos". En tal sentido, denuncian que hasta en tres ocasiones se reunieron con ella en diciembre de 2004 para denunciarle la situación de los internos, que "llegaron incluso a coger sarna y que durante meses no han podido ducharse con agua caliente".
 
   La réplica a esta información sobre la gestión de CLECE no se demoró y, al día siguiente, desde el Gabinete de Prensa de la Ciudad Autónoma, se remitía a los medios de comunicación los datos de una encuesta realizada por la empresa entre Bienestar Social, IMSERSO y familiares de usuarios en septiembre de 2004. Según el diario Melilla Hoy, sobre una puntuación máxima de cinco puntos, la empresa interrogó a la Ciudad Autónoma y al IMSERSO sobre su nivel de satisfacción en distintas cuestiones. Así, ambas instituciones concedieron cuatro puntos cuando se les preguntó por la calidad de los trabajos realizados. Concedieron la misma puntuación cuando se les interrogó por la estructura y organización del servicio (personal, equipos, medios), es decir, que su grado de satisfacción fue del 80%. Asímismo, añade el diario, un 90% de los familiares de los usuarios encuestados concedieron un aprobado rayando el sobresaliente a la empresa CLECE por su gestión al frente del Gámez Morón. Con un 96% de satisfacción, concedieron 4,8 puntos (sobre un máximo de cinco), a la atención sanitaria que se presta en el centro. Un 4,6 a la atención psicológica. En el aseo de sus hijos, la nota fue de 4,5. El servicio de comedor recibió un 4.6, mientras que el trato recibido por el personal fue puntuado con un 4,35.
 
La denuncia y la polémica
  
   El pasado 23 de febrero se conoció que la Justicia investiga presuntos abusos sexuales cometidos en el centro. Una historia que se ha iniciado en estos días.

 
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