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Señalé
en artículo precedente que el 6/2/2001 la periodista Isabel
Sira contaba, en un artículo del diario Sur, que el día
anterior el Consejo de Gobierno había dado el visto bueno
definitivo a la adjudicación, por emergencia, del centro
Gámez Morón a la filial de DRAGADOS, CLECE: Esta
empresa se hará cargo del centro de disminuidos psíquicos
durante un año, hasta que se saque este servicio a concurso,
sin que su labor estos 12 meses supongan puntos para la adjudicación
definitiva. El contrato con Clecer supone más de 100 millones
de pesetas, de los cuales la Ciudad paga 50 y el resto, el IMSERSO.
Además, la nueva adjudicataria ha asumido el personal de
la entidad. En el centro Gámez Morón son atendidos
unos 100 disminuidos.
Con la nueva adjudicataria volvió la tranquilidad
al centro y en tres años nada más que aparece este
nombre en actividades realizadas, bien deportivas, sociales o de
formación. De hecho, el 16/7/2004, Salvador Ramírez,
en el diario Sur informaba de la segunda edición de su Jornada
de Puertas Abiertas: Los melillenses respondieron
a la llamada del centro y encontraron allá, junto al cuartel
de Caballería, a un grupo de personas cariñosas y
agradecidas que viven de otra forma, por diferentes asuntos de salud,
pero acaso con mayor ilusión. Son anfitriones hospitalarios
y agradecidos que viven en el centro y aprenden, cada uno según
sus posibilidades. Bárbara Gavilán, la directora del
Gámez Morón, coordina un buen número de actividades
que van desde las manualidades con productos reciclados por ellos
mismos hasta las funciones normales de cualquier hogar como la cocina,
el aseo, la limpieza, tendiendo a la normalización y a la
integración social de estas personas.
En cierta forma al centro le salpicó la
situación de crisis que se vivía en la Residencia
de Estudiantes y Deportistas, pues le fue adjudicada a Clece la
gestión. El 21/9/2004, el secretario general de CC. OO.,
Máximo García, señaló en Onda Cero Melilla
que me chocaría que Clece volviera a quedarse con
la Residencia de forma irregular como se está quedando en
Melilla con todo, llámese Gámez Morón, que
se lo quedó a dedo y luego siguió Si ésto
llegara a ocurrir, añadió, empezaría
a pensar que aquí hay alguna trama montada para que Clece
se quede con todo.
Días después, el 30/09/2004, el
diario Melilla Hoy informaba de unas declaraciones de la diputada
local del PSOE, Celia Sarompas en las que señalaba que se
había producido una revisión de precios en la gestión
del centro Gámez Morón, gestionado por Clece, que
no estaba estipulada en el pliego de condiciones de la adjudicación.
A la oposición no se le ha comunicado esta decisión
y necesitamos información ya, dijo Sarompas.
Posible ampliación de plazas
Tres días después el diario Melilla
Hoy informó que la consejera de Bienestar Social, MÙ Antonia
Garbín, se había entrevistado con el director general
del IMSERSO en Madrid, para proponerle un nuevo convenio por el
que el citado Instituto subvencionara la creación de nuevas
plazas para internos psíquicos en el Centro Gámez
Morón y dar respuesta así a la lista de espera existente
de familias interesadas. Se hace necesario ampliar el número
de plazas porque tenemos cubiertas las treinta que veníamos
ofertando, así como las 20 de media pensión. Hemos
pedido que se amplíe el convenio por el que el IMSERSO subvenciona
las plazas de internos para que podamos contar con diez nuevas plazas,
procediéndose entonces a la ocupación de la segunda
planta del edificio, señaló Garbín.
Añadía el diario que Garbín explicó
que las plazas de interno se habían convertido en la "expectativa
lógica" para familias con disminuidos psíquicos
a su cargo, en especial cuando los cuidadores, los padres, alcanzan
la tercera edad. "Buscan entonces el mejor lugar para sus
hijos sean atendidos", comentó Garbín quien
aseguró entonces que la oferta era necesaria y no sólo
por este motivo, sino también porque la demanda de la sociedad
así lo requería porque no hay que olvidar
que Melilla tiene un alto índice de discapacidad, de ahí
la necesidad de ampliar las plazas.
Un mes después, el 3/11/2004, el diario
El Telegrama daba cuenta de la visita que la nueva directora
provincial del Instituto de Migraciones y Servicios Sociales (IMSERSO),
Francisca Coll Balagué, realizó al Centro Gámez
Morón acompañada por la consejera de Bienestar Social,
María Antonia Garbín. En el artículo se señalaba
que en el centro el IMSERSO tenía 30 plazas sobre un total
de 70 plazas, 30 de régimen interno y 40 en régimen
de media pensión. Según informó la directora
del Centro, la psicóloga Bárbara Gavilán, en
ese momento estaban ocupadas todas las plazas para internos y sólo
había disponibles algunas de media pensión.
En el artículo se describían otros
datos del centro en el momento de la visita: cuenta ahora
con un microbus, precisa otro, cuya estructura esté adaptada
a las sillas de ruedas, ya que la dinámica diseñada
para las personas que disfrutan de las instalaciones del Centro
incluye actividades fuera, para los que se precisa movilidad. Además
de la psicóloga que dirige el Centro, el Gámez Morón
es atendido por un psicólogo, un trabajador social, un fisioterapeuta,
una ATS, un educados, 3 monitores de taller, 17 auxiliares de clínica,
3 cocineros, 6 personas de servicio, 2 miembros de mantenimiento
interno y un coordinador. El Gamez Morón dispone de un taller
ocupacional donde se forman los jóvenes más independientes:
están ocupados desde las 10 de la mañana hasta las
cinco de la tarde aprendiendo a fabricar artesanías o adquiriendo
habilidades para la vida diaria. En tanto, los jóvenes más
dependientes están distribuidos en dos talleres: habilidades
básicas y labor terapia. Nada se dijo aquel día
de devolver la gestión al IMSERSO.
Nuevos problemas
Sin embargo, la tranquilidad se rompió
públicamente días después, concretamente el
13/11/2004, el diario Melilla Hoy informaba que los empleados del
centro Gámez Morón, acusaban a la empresa CLECE de
no atender a sus reivindicaciones, que pasaban por un incremento
de los sueldos y por la renovación de los electrodomésticos
esenciales para dar a los usuarios el servicio correcto. A través
de un comunicado de prensa, los trabajadores del Gámez Morón
afirmaban que CLECE y la Ciudad Autónoma "en vez
colaborar en el mantenimiento de unas condiciones que podríamos
catalogar de normales, nos demuestran una falta de atención
que llega a ser preocupante". Asímismo señalaban
los trabajadores que sus "condiciones retributivas no se
ven mejoradas. La empresa no quiere ni oír hablar del tema,
por lo que la plantilla se encuentra descontenta". Por
último, afirmaban, según el diario, en que trabajan
trabajan con personas, "no con mercadería ni mercancías.
Trabajamos para educar, para dar salud e higiene, alimentar y por
supuesto, dar momentos de ocio a nuestros usuarios, pero lo hacemos
sin una mínima atención por parte de los que tienen
la responsabilidad de dotarnos de la infraestructura y retribución
suficiente. Así nos resulta francamente difícil trabajar".
Días después, la directora del centro,
Bárbara Gavilán, contestó al comunicado en
declaraciones efectuadas al diario Sur, en el sentido que era un
problema del lavavajillas y que se estaba a la espera de recibir
un termostato de seguridad "que no hay en Melilla ni tampoco
en Málaga". Gavilán aclaró que las
quejas de los trabajadores se referían a casos "muy
puntuales" ya que, en los últimos doce meses, se habían
reparado "multitud" de averías. Incluso comentó
que "ahora está en proyecto reformar el sistema hidráulico
del centro, y hay un sinfín de proyectos que ya están
aprobados por la Consejería». En cuanto a los salarios,
informó el diario, la directora del Gámez Morón
matizó que se cobraba conforme a convenio, por lo que, si
se perseguía una mejora, tendrían que actuar los sindicatos
y los representantes legales de la empresa. "Son quejas
de las que no tenía constancia y que no provienen de toda
la plantilla", explicó.
Ahí quedaron los únicos problemas
surgidos en el centro que tuvieron reflejo en la prensa desde que
CLECE inició su andadura. El centro sí ha sido noticia
en el aspecto positivo por las actividades desarrolladas en las
playas, deportes, vela,... o por las visitas que cursaron al recinto
los Reyes Magos, los moteros, el equipo de balonmano,... etc.
Sin embargo, según se recoge el 27/02/2005,
en un artículo de Europa Press, los padres de los discapacitados
del centro Gámez Morón entienden que la consejera
de Bienestar Social, María Antonia Garbín, no ha sido
receptiva a sus quejas en los últimos meses, "por
las irregularidades que vienen detectando en la gestión del
mismo centro, y las carencias de personal y falta de recursos suficientes
para la atención a los mismos disminuidos psíquicos".
En tal sentido, denuncian que hasta en tres ocasiones se reunieron
con ella en diciembre de 2004 para denunciarle la situación
de los internos, que "llegaron incluso a coger sarna y que
durante meses no han podido ducharse con agua caliente".
La réplica a esta información sobre
la gestión de CLECE no se demoró y, al día
siguiente, desde el Gabinete de Prensa de la Ciudad Autónoma,
se remitía a los medios de comunicación los datos
de una encuesta realizada por la empresa entre Bienestar Social,
IMSERSO y familiares de usuarios en septiembre de 2004. Según
el diario Melilla Hoy, sobre una puntuación máxima
de cinco puntos, la empresa interrogó a la Ciudad Autónoma
y al IMSERSO sobre su nivel de satisfacción en distintas
cuestiones. Así, ambas instituciones concedieron cuatro puntos
cuando se les preguntó por la calidad de los trabajos realizados.
Concedieron la misma puntuación cuando se les interrogó
por la estructura y organización del servicio (personal,
equipos, medios), es decir, que su grado de satisfacción
fue del 80%. Asímismo, añade el diario, un 90% de
los familiares de los usuarios encuestados concedieron un aprobado
rayando el sobresaliente a la empresa CLECE por su gestión
al frente del Gámez Morón. Con un 96% de satisfacción,
concedieron 4,8 puntos (sobre un máximo de cinco), a la atención
sanitaria que se presta en el centro. Un 4,6 a la atención
psicológica. En el aseo de sus hijos, la nota fue de 4,5.
El servicio de comedor recibió un 4.6, mientras que el trato
recibido por el personal fue puntuado con un 4,35.
La denuncia y la polémica
El pasado 23 de febrero se conoció que la Justicia
investiga presuntos abusos sexuales cometidos en el centro. Una
historia que se ha iniciado en estos días.
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