|
El primer año y medio de la gestión
de PROMI en el centro Gámez Morón no tuvo polémica
alguna recogida en la hemeroteca, transcurrió sin incidentes.
De hecho, el 05/01/1998, cuando era inminente la celebración
de la moción de censura a Ignacio Velázquez por la
que perdería el cargo, el consejero de Obras Públicas,
Ernesto Rodríguez, durante una rueda de prensa en la que
hizo balance de su gestión, destacó como un logro
del equipo de Gobierno la construcción y puesta en funcionamiento
del centro Gámez Morón.
Además, como muestra del buen funcionamiento
inicial, en esos días se anunció la inmediata puesta
en marcha del Proyecto Mediterráneo, pues solamente estaba
pendiente del visto bueno del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales,
y se decía entonces que podría dar trabajo hasta un
total de sesenta discapacitados físicos y psíquicos
melillenses, dedicados a la construcción de muebles de madera.
El proyecto gestionado por PROMI se evaluó en 112 millones
de pesetas a desarrollar en dos años. Para su desarrollo
se contó con una de las naves del SEPES.
En el acto de la firma del proyecto, el 12/02/1998,
el presidente de la Ciudad, Ignacio Velázquez, declaró
que tenía una duración bianual con el aporte del 75%
por la Unión Europea, el 15% por la Ciudad Autónoma
y el 10% por la Asociación para la Promoción del Minusválido
(Promi). Asimismo, destacó la eficaz colaboración
de dos administraciones y una entidad privada con amplia experiencia
en la atención a las personas con minusvalías, así
como la aparición por vez primera fuera del ámbito
de la unión aduanera de Europa de este tipo de proyectos,
Horizon Mediterráneo, que es la primera vez que se aplica
en nuestra ciudad y que es un proyecto de difícil acceso
pero debido a los atractivos del proyecto ha sido financiado en
su mayor cuantía por estos fondos sociales europeos.
El 06/05/1998 publiqué un artículo
en el diario Sur en el que recogía las declaraciones del
entonces director provincial del Imserso, Avelino González
(PP), que destacó que durante 1997 su ministerio mantenía
el concierto para sufragar el 100% de las plazas del centro
de disminuidos psíquicos Gámez Morón por un
importe de 96 millones de pesetas. No se hablaba entonces
de irregularidad alguna ni del deseo de la Ciudad Autónoma
de devolver la gestión del centro.
Primeros problemas
Sin embargo, en el mismo diario se publicó
el 28/08/1998 que la comisión ejecutiva regional de la Unión
General de Trabajadores denunciaba en un comunicado la situación
que estaban padeciendo los trabajadores del centro de disminuidos
psíquicos Gámez Morón, que no cobraban en la
fecha prevista sus retribuciones mensuales, un salario, decían,
que viene siendo objeto de continuo mercadeo por parte
de los responsables de PROMI, que se permiten el lujo, por ejemplo,
de abonar la nómina de julio, el día 21 de agosto.
En el artículo se destacaba que «hoy queremos denunciar
públicamente ante la opinión pública y ante
los dirigentes políticos, determinadas pautas de comportamiento
de una de ellas, PROMI (Promoción del Minusválido),
que se estableció hace un año y medio en Melilla,
con el objeto de gestionar un centro totalmente nuevo para la atención
a disminuidos psíquicos, gestión que es abonada en
su integridad por contratos con la administración pública».
En aquellos días era presidente de la Ciudad
Enrique Palacios y recuerdo que, durante bastante tiempo, éste
mantuvo encima de su mesa un informe elaborado, en mayo de 1998,
por los técnicos de la Consejería de Bienestar Social
sobre la situación que atravesaba el centro. Existía
ya cierta desconfianza en la Administración sobre la forma
de gestionarlo por parte de PROMI.
Un año después, con Mustafa Aberchan
de presidente y Mimon Mehamed de consejero de Bienestar Social,
la empresa PROMI tuvo un conflicto laboral con la delegada de personal,
Isabel Sobrino y, como consecuencia de ello, la UGT denunció
diversas irregularidades. El 28/10/1999, en un artículo de
este periodista, publicado en el diario Sur, se recogían
unas declaraciones de Ricardo Ruiz Varea, entonces secretario de
Acción Sindical, en las que se señalaba que los trabajadores
del centro se sienten presionados pero no de una manera
directa sino por otras circunstancias. A continuación,
Ruiz Varea recordó que hace unos meses unos trabajadores
redactaron un informe interno -que no tiene desperdicio- contando
algunas deficiencias para su corrección. Tras ello
mostró un censo de los trabajadores de la empresa en el que
todos los que están subrayados fueron firmantes de
ese escrito y no se les renovó el contrato o están
despedidos. ¿Quién se atreve a no firmar un documento
que sale de la oficina de la dirección?. También
hizo referencia al despido de un monitor de los talleres formativos
que pidió que los alumnos llevasen más ropa en invierno
y que se pusiese en el local un teléfono para urgencias,
según Ruiz Varea, le comunicaron al trabajador de
manera indirecta, que es incómodo a la empresa
En cuanto a deficiencias en la gestión,
Ruiz Varea recordó que hubo una epidemia de salmonelosis
y que tuvieron que ingresar en el Hospital Comarcal algunos trabajadores
y residentes del centro, ahí está la denuncia
en Sanidad y añadió que los trabajadores
que se dignaron a denunciar esta epidemia de salmonelosis, también
fueron despedidos. También recordó que el
taller del que dispone PROMI en el Polígono del SEPES fue
cerrado por unos días por no tener condiciones higiénico-sanitarias
mínimas para desarrollar el trabajo.
Días después de estas declaraciones,
una veintena de trabajadores de PROMI se manifestaron ante la sede
de UGT, como forma de protesta al contenido de las declaraciones
de Ricardo Ruiz Varea citadas anteriormente. Los trabajadores de
PROMI aseguraron que la dirección de la empresa cumplía
perfectamente su cometido y rechazaron cualquier tipo de irregularidad
en su gestión. La responsable del taller ocupacional de la
empresa, Cristina Villalón, comentó que la concentración
de los trabajadores ante la sede del sindicato se realizó
para denunciar que están totalmente en contra de
las declaraciones basura que han realizado diversos representantes
sindicales. En un artículo del 29/10/1999 se hacía
también referencia a que estos trabajadores quisieron dejar
claro que la utilización de una habitación de aislamiento
no quería decir que se metiera a un alumno residente en una
celda como en tiempos de la Inquisición,
sino que era una habitación acolchada especial para evitar
que la persona que sufre determinadas crisis se pudiera hacer daño
a sí mismo.
Al día siguiente, el entonces secretario
de organización de la UGT, Alonso Díaz, aseguró
que las denuncias que habían efectuado en días pasados
los dirigentes sindicales sobre las actividades de la dirección
de PROMI en Melilla estaban suficientemente documentadas. Entonces
dijo Alonso Díaz que detrás de las siglas de PROMI
se encuentran auténticos tiburones empresariales
y que la UGT denunció en mayo de ese año ante el Imserso
y la Ciudad Autónoma las sospechas de fraude y de
malversación de fondos públicos que podían
estar ocurriendo en la empresa. Asimismo, informó
que, en junio de 1999, en una reunión entre representantes
de la empresa, Imserso y Ciudad Autónoma, se reconoce
que existen graves deficiencias en la contabilidad de PROMI
y que, a raíz de una denuncia de UGT, la dirección
de la empresa en julio de ese año reconocía que había
duplicidad de facturas.
Nuevas irregularidades
Un mes después, el secretario de organización
de la UGT, Alonso Díaz Díaz, reiteró las acusaciones
vertidas en comparecencias anteriores sobre PROMI en relación
a supuestas irregularidades y, en este ocasión, se centró
en la ejecución del proyecto "Mediterráneo",
taller de formación gestionado por PROMI para la formación
e inserción de personas con minusvalía, subvencionado
por el Fondo Social Europeo (75%) y la Ciudad Autónoma (25%),
dentro del programa Horizon II. En su intervención,
el dirigente sindical señaló que entonces todavía
seguía vigente el fondo, la esencia, del informe realizado
por los técnicos de la Consejería de Bienestar Social
en mayo de 1998 (recuerde lector/a, el que estaba encima de la mesa
del presidente Palacios) y explicó Alonso que en el centro
todavía se utilizaba una sala de aislamiento para los residentes
con problemas sin tener en la plantilla personal cualificado. Asimismo,
Alonso denunció que, después de tres años,
no disponía el centro de un médico, a pesar de que
era un requisito que figuraba en el contrato suscrito con la Ciudad
Autónoma.
En su comparecencia pública, Alonso Díaz
enumeró nuevas supuestas irregularidades contables en el
sentido de que los gastos por viajes de los órganos directivos
de PROMI eran excesivamente altos, así como que existían
facturas de PROMI para justificar gastos que no se apoyaban en soporte
documental alguno. Por todo ello, Alonso Díaz comentó
que el interventor de la Ciudad Autónoma debía auditar
las cuentas de PROMI, ya que pertenecían a la administración,
que corría con el 25% de los gastos del proyecto Mediterráneo
y la tutela del 75% restante aportado por los fondos europeos. Por
último, reiteró que la Ciudad Autónoma y el
Imserso debían tomar las medidas convenientes para que PROMI
dejara de prestar servicios en Melilla.
Impago de nóminas
A finales de enero del año 2000, nuevamente
el secretario de Acción Social de UGT, Ricardo Ruiz Varea,
informó que cinco trabajadores de PROMI se habían
dirigido al sindicato para mostrar su malestar ante el impago de
la nómina de diciembre. Algunos de estos trabajadores
aseguran que no tienen ni para comer y que lo suyo no es una cuesta
de enero, sino un puerto de primera que ni Indurain subiría,
porque en fechas tan señaladas no han contado con sueldo,
explicó Ruiz Varea. Según el secretario de Acción
Sindical, entre los trabajadores que mostraban su disconformidad
por la situación se encontraban personas que, durante los
problemas del verano de 1999, criticaban al sindicato. Se
está viendo que, aunque haya cambiado la plantilla que se
suponía problemática, los problemas se repiten porque
la empresa no atiende a sus trabajadores, comentó
Ruiz Varea.
Unos días después, el 12/02/2000,
el director provincial del Imserso, Avelino González, realizó
el balance del ejercicio anterior y sobre el centro Gámez
Morón dijo el Imserso tiene un concierto de reserva
de 30 plazas en el centro Gámez Morón, que la entidad
pagaría íntegramente si llegaran a cubrirse, ya que
cuenta con reserva de crédito, además de subvencionar
20 plazas de externos con 11.600.000 pesetas. No hubo
comentario alguno sobre el funcionamiento, ni sobre la posible intención
de la Ciudad Autónoma de devolver la gestión.
En marzo de ese año, el centro volvió
a ser noticia porque se instaló en sus cercanía una
gasolinera (algo que nadie se explica) y que conllevó las
protestas de los vecinos de la zona y del profesorado del Gámez
Morón debido al alto ruido que producían las obras
por la noche.
Meses después, el 2/6/2000, siendo todavía
Mustafa Aberchan presidente, la oposición (PP, PSOE, UPM
y Mixto) pidió, durante un Pleno de la Asamblea, más
datos sobre las actividades que realizaba PROMI, tanto en el centro
Gámez Morón, que gestionaba, como sobre cursos externos
que pudiera realizar. La desconfianza sobre la gestión del
centro Gámez Morón no sólo estaba en el Gobierno,
sino también en la oposición.
Sentencia judicial
El 25/10/2000, el diario Sur publicaba que la
Unión General de Trabajadores había remitido el día
anterior una carta al presidente de la Ciudad, Juan José
Imbroda, pidiéndole que se investigaran las presuntas irregularidades
cometidas por PROMI en el Gámez Morón, después
de que una sentencia judicial reconociera su existencia. Se explica
en el artículo que PROMI presentó una demanda por
vulneración del honor contra la UGT después de que
los representantes sindicales denunciasen un uso irregular de los
fondos públicos y desvío de éstos a otros centros
gestionados en distintas zonas de la Península por la PROMI,
pero que, finalmente, el sindicato fue absuelto y en el fallo judicial
se reconocía que en la gestión de PROMI había
irregularidades. En el artículo se recoge
que el secretario de Organización de UGT, Alonso Díaz,
explicó que PROMI no recurrió la sentencia y que en
ella se reconoce que verdaderamente han existido irregularidades
que afectan al personal de la asociación, a la salubridad
e higiene de algunos de sus centros y a la justificación
de gastos y facturas
El sindicato remitió la carta al presidente
de la Ciudad para que interviniera "de inmediato
en PROMI, ya que se financiaba con fondos públicos, y reclamaba
una comunicación detallada de las acciones
que decidieran emprender.
Problemas a nivel nacional
Pero PROMI tenía problemas no sólo
en Melilla sino también a nivel nacional y tuvo que someterse
a un Plan de Viabilidad para poder seguir adelante. El 14/12/2000
el diario Sur informaba que los trabajadores de PROMI en Melilla
habían desconvocado, a últimas horas de la noche del
día anterior, las medidas de presión que tenían
previsto llevar a cabo y entre las que se contaba una concentración
en la céntrica Plaza de Menéndez Pelayo. La desconvocatoria
estuvo motivada por el Plan de Viabilidad firmado entre las centrales
sindicales más representativas (Comisiones Obreras y Unión
General de Trabajadores), y los dirigentes de PROMI, en Córdoba
que es donde se encuentra ubicada su sede central. Por parte de
PROMI estampó su firma el director general Santiago Vázquez
Dodero y fue firmado y rubricado por los representantes sindicales
y de los comités de empresa y delegados de personal. De
acuerdo con el Plan, los 500 millones de pesetas que se recibirán
antes de que finalice el año provenientes de la consejería
de Trabajo de la Junta de Andalucía serán destinados
en primer lugar a la normalización salarial de todos los
trabajadores a dicha fecha 31 de diciembre. Hay que recordar que
los trabajadores de PROMI en Melilla llevan, según fuentes
sindicales, tres meses sin percibir sus correspondientes salarios.
Doce días después, el 26/12/2000,
se señalaba que el documento firmado unas semanas antes no
había surtido efecto alguno y continuaban las protestas de
los trabajadores que aseguraban que el dinero recibido para gestionar
el Gámez Morón se estaban detrayendo en otras
funciones en Córdoba y Jaén, hasta el punto de llegarse
a pagar facturas de madera de aquellos centros que no habían,
ni tan siquiera, llegado a Melilla, por lo que pedían una
auditoría. El problema le fue expuesto a responsables
de la consejería de Bienestar Social a cuyas puertas se concentraron
los trabajadores, así como en la Plaza de Menéndez
Pelayo, portando pancartas alusivas a su situación laboral,
en un intento de concienciar a los melillenses de la importancia
que tenía la continuidad de esta casi treintena de puestos
de trabajo, y debido a las tareas, un tanto especializadas, que
debían realizar en el centro en la atención y cuidado
de los discapacitados psíquicos.
El cambio en la gestión
del centro
Estaba anunciada una huelga de trabajadores para
el 3/01/2001 que no llegó a realizarse porque la consejera
de Bienestar Social de entonces, Isabel Quesada, anunció
ese día que la filial de Dragados denominada Clece
sustituirá a la fundación PROMI en la gestión
del centro para disminuidos psíquicos Gámez Morón,
después de que la Ciudad llegara a un acuerdo con la fundación
por el pago de las nóminas a los trabajadores en los últimos
tres meses. Isabel Quesada explicó que la sustitución
se realizaría uno o dos días después de que
PROMI remitiera el documento por el que dejaría el centro
a la Ciudad.
El 6/2/2001 la periodista Isabel Sira contaba,
en un artículo en el diario Sur, que el día anterior
el Consejo de Gobierno había dado el visto bueno definitivo
a la adjudicación, por emergencia, del centro Gámez
Morón a la filial de DRAGADOS, CLECE.
|