|
31/01/2006
|
| |
|
Carta abierta al presidente del Gobierno español,
D . José Luís Rodríguez Zapatero
|
|
Con motivo de su visita
a nuestra ciudad norteafricana de Melilla, situada en tierra amazighe
(de los "hombres libres"), me he decidido a escribirle esta
"carta abierta", para exponerle la importante "cuestión
Amazigh"o, c omo vulgarmente se conoce, "berébe".
Ante todo y como rezan nuestras ancestrales costumbres, no quisiera
continuar sin darle la bienvenida y agradecerle su voluntad de visitarnos.
Señor Presidente, la relación profunda
de España con los Amazigh no es debedora únicamente
de la existencia de este componente identitario mantenido con gran
orgullo en buena parte de los ciudadanos melillenses. Sepa, Señor
Presidente, que investigadores universitarios españoles han
llegado, tras concienzudos estudios e indagaciones, a la conclusión
de que sus antepasados iberos provienen de estas mismas latitudes,
de este mismo suelo africano que usted hoy pisa.
Sepa también, Señor Presidente, que
aquellos que ocuparon durante más de nueve siglos el territorio
peninsular, desde la primera llegada de tropas del rifeño Tarik
Ibno Zyad en el 711 hasta la expulsión de los moriscos de las
cordilleras granadinas en 1610, son en parte Amazighes. Es por esto
que, como bien afirma el historiador Jacinto Bosch Vila, "la
historia islámica de la Península es, en una parte nada
despreciable, la historia de los beréberes". La Giralda
de Sevilla, el barrio del Albaizin de Granada, los regadíos
de las comarcas valencianas o la toponimia de las Islas Baleares,
por citar algunos ejemplos, son obra de nuestros antepasados.
Señor Presidente, si bien la cultura beréber
está íntimamente ligada al destino histórico
de los españoles, está se encuentra desgraciadamente
lejos de ser conocida. Sepa usted que visitando las calles de Melilla
no podrá encontrar ni una cuyo nombre sea Amazigh o cuya señalización
se encuentre escrita en Tamazight, lengua que gracias a nuestras mujeres
ha pervivido hasta hoy. Nuestra situación es, como usted sabe,
bien diferente de aquella que se vive en Catalunya o en Euskadi, donde
el callejero está henchido de nombres de los grandes hombres
locales en sus propios idiomas.
Es que, Señor Presidente, mientras en las
demás comunidades autónomas se respeta y se promueve
la diversidad cultural e idiomática, aquí en Melilla,
muy al contrario, se mantiene el "alma franquista" 'ejemplificada
en la obsesión de mantener las estatuas y los símbolos
del dictador' erradicar cualquier atisbo de heterogeneidad lingüística
o cultural. Además de las autoridades locales del Partido Popular
(PP), también aquellos organismos e instituciones dependientes
de su propio Gobierno socialista como, por ejemplo, la delegación
del MEC, no hacen nada por la promoción de nuestra identidad
para, entre otras muchas cosas, tratar de atajar los elevados índices
de fracaso escolar.
Sepa, Señor Presidente, que en las múltiples
escuelas melillenses, que cuentan ya incontestablemente con un alumnado
mayoritariamente Amazigh, no se enseña ni su idioma, ni su
grafía Tifinagh (primera escritura descubierta en África),
ni sus costumbres, ni sus creencias religiosas. Estos escolares son
víctimas de una política descaradamente "asimiliacionista",
de carácter colonial y que condena a estos inocentes a la violencia
en las aulas, a la marginación, a la delincuencia y al fanatismo
religioso, quizás el efecto más pernicioso de todos
los mencionados. Caso aparte, dentro de lo calamitoso de la situación
en Melilla, es el de los "educandos" que son obligados a
seguir desesperadamente otro tipo de enseñanza de tinte medievalista
y que ignora igualmente sus señas de identidad. Me refiero
en este último punto a aquellos que son "formados"
en la "Residencia Marroquí de Estudiantes Musulmanes",
cuyas instalaciones carecen incluso de las más mínimas
condiciones higiénicas.
Señor Presidente, sepa que desde esta ciudad
norteafricana se emprendió la empresa colonial sobre las cabilas
amazighes del Rif en el año 1909, tras la batalla del Barranco
del Lobo y que está ubicado actualmente a algunos metros del
aeropuerto. También, desde esta ciudad se almacenaron las primeras
bombas químicas que el ejército colonial lanzó
sobre la población civil rifeña desde 1923 y hasta 1926,
cuando se produce la rendición del primer reformador y presidente
de la "República Confederada de las Tribus del Rif",
Mohamed Abdelkrim El Jattabi. En tanto que jefe del Ejecutivo del
Estado español, le solicitamos a usted el reconocimiento de
este "crimen contra la humanidad" sufrido por nuestro pueblo,
así como la reparación moral y económica de los
daños ocasionados por el empleo de armamento químico
de parte del ejército español.
Sepa también, Señor Presidente, que
desde esta ciudad se alzaron los militares golpistas en contra del
legítimo gobierno del Frente Popular durante la II República
española, el 17 de agosto de 1936 y que la primera batalla
de la trágica Guerra Civil se libró en el aeropuerto
de Atalayun, a 5 Kilómetros de Melilla, con el acaparamiento
de la fábrica de armas químicas. El fratricida conflicto
bélico, como bien sabe, se saldó con la muerte de decenas
de miles de españoles, incluyendo a su propio abuelo.
Nos apuntamos de forma incondicional, Señor
Presidente, al "diálogo entre civilizaciones" por
el que usted aboga de forma más que convincente. Desgraciadamente,
Usted desconoce una de las grandes civilizaciones de todo el Norte
de África: la Amazigh. No olvidamos su inoportuna afirmación
durante la Cumbre de la Liga Árabe de Argel, el pasado 22 de
marzo de 2005, cuando declaró que "el Magreb es la
tierra árabe más próxima de España".
Sepa también que el Norte de África, al que nosotros
denominamos Tamazgha, nunca ha sido tierra de los árabes y
nunca lo será, "ni por astucia ni por la fuerza",
como subraya el gran académico marroquí Mohamed Chafik.
Eso sí, la tierra de los "hombres libres" conoce,
desde hace algunas décadas, una amplia colonización
ideológica arabista. Toda colonización, hoy lo sabemos,
tiene un punto de inflexión y un final. El panarabismo está
en la recta final de su periplo y los amazighs están a la altura
del desafío de liberarse de esta que, por otra parte, es una
ideología autoritaria. Tenga por seguro, Señor Presidente,
que los gobiernos y los pretendidos jefes "árabes"
acabarán desapareciendo del panorama norteafricano, al igual
que ha ocurrido en algunos estados del Oriente Próximo en el
caso irakí y libanés. Si ahora se está juzgando
al dictador Sadam Hussein por sus crímenes, pronto será
el día de juzgar a alguno de nuestros déspotas como
el difunto rey Hassan II, criminal en general, contra el pueblo Amazigh
de forma sistemática y contra el Rif de manera particular,
sobre todo en los años 1958-1959 y, más recientemente,
en 1984.
Señor Presidente, ¿sabe por qué
los pretendidos jefes de Estado de los países del Norte de
África no han acudido a la Cumbre Euro-Mediterránea
del pasado mes de noviembre en Barcelona?. La razón, aunque
sencilla, no le será explicada ni por su selecto gremio de
"arabistas españoles" ni por su ministro de Asuntos
Exteriores, tan empeñado actualmente en la construcción
de la "Casa Árabe" en Madrid. El motivo no es otro
que este encuentro no concernía a "los árabes":
¡si la Cumbre de Barcelona hubiese tenido en el orden del día
la cuestión palestina o la crisis de Irak se hubiera Usted
sorprendido con la presencia de la casi totalidad de estos dictadores!
Bien al contrario, Señor Presidente, la cita
barcelonesa versaba sobre el tema de la emigración y del grave
problema del terrorismo islamista, sobre las cuestiones candentes
de la seguridad del Estado español y de los países europeos.
Saque de sus despachos a sociólogos, antropólogos o
incluso a los politólogos y anímelos a averiguar si
es que la mayoría de aquellos que perecen en las frías
aguas del Estrecho de Gibraltar son palestinos o amazighs de las montañas
del Atlas marroquí. Exhórtelos a que realicen sus encuestas
para saber si la mayoría de los inmigrantes regularizados originarios
de Marruecos "¡qué ya sobrepasan el medio millón!"
son "árabes" de Siria o beréberes de las cordilleras
del Rif que entran de visita desde Melilla. Pídales que traten
de confirmar si es que la mayoría de aquellos que transitan
durante el verano desde multitud de países europeos hacia sus
hogares de origen son "árabes" de Jordania o "amazighs"
de la región del Sus. Demándeles, Señor Presidente,
un esfuerzo adicional, por el bien de nuestro país y de toda
Europa, para indagar si los que cometieron los inhumanos atentados
terroristas del 11-M o aquellos que son detenidos por pertenecer a
alguna célula islamista son "árabes" de Arabia
Saudita o amazighs enajenados por una ideología obscurantista,
ajena a nuestra costumbre e importada del lejano Próximo Oriente.
Señor Presidente, Usted defiende la idea
capital de que para la paz mundial es necesario el "diálogo
entre civilizaciones". Si de verdad anhela dicho parlamento,
tal y como ha defendido ante la Organización de Naciones Unidas
(ONU), asegurándole que nosotros estamos convencidos de su
buena voluntad; empiece por dialogar con la "civilización
del Norte de África más cercana a España".
Empiece, como no podría ser de otra manera, con la "civilización
Amazigh".
De nuestra parte, desde un proyecto militante y pacifico
para la instauración de unos regímenes auténticamente
democráticos y de derecho, laicos y federales, estamos a su
más entera disposición para "dialogar" sobre
los flujos migratorios, sobre las alternativas al cultivo del kif,
sobre el terrorismo islamista y, como no, sobre las políticas
de cooperación para luchar de manera eficaz contra todo aquello
perjudicial para la estabilidad de nuestro Mare Nostrum, de nuestro
Mar Mediterráneo.
A la espera de que tome en consideración
estas cuestiones emanadas del pueblo hermano Amazigh, le deseo un
feliz y próspero año con ocasión del nuevo año
beréber 2956.
|
|
Rachid RAHA
Presidente de la Fundación Montgomery Hart de Estudios Amazighs
y ex-presidente del Congreso Mundial Amazigh.
|
|
| |
|
 |
|