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16/01/2005
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Opinión
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| ¿La despedida de Quevedo
como consejero de Fomento? |
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Cuando
faltan escasos días para que el Pleno de la Asamblea debata
la aprobación definitiva de los Presupuestos de 2005 (fecha
que el presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda, anunció
como determinante para proceder a la remodelación de su ejecutivo),
se ha procedido a la inauguración oficial de la rotonda situada
entre la Delegación del Gobierno y la Plaza de España
que puede ser el último acto de Manuel Ángel Quevedo
como consejero de Fomento.
Hay que reconocer que con Quevedo llegaron
aires frescos a una consejería que tuvo, anteriormente, unos
gestores (a excepción de José Luis Estrada) que se movieron
más por criterios partidistas que por técnicos y que
influyeron, con sus decisiones, a que el hormigón prevaleciera
sobre los espacios verdes y las infraestructuras de servicios.
Es difícil, en unas cuantas líneas,
evaluar la gestión de unos dieciocho meses del consejero cesante
pero a la memoria nos vienen unas cuantas actuaciones que serán
reconocidas por los melillenses del futuro. En este sentido, cabe
señalar que es posible que en los próximos quince años,
tras la aprobación de la nueva ordenanza sobre accesibilidad
y eliminación de barreras, la ciudad se haya transformado.
Quizá también ésto ocurra si el Plan General
de Ordenación Urbana, diseñado por el equipo de Quevedo,
es factible y se respeta pues contempla el aprovechamiento de los
terrenos en los acuartelamientos y las casas de planta baja con el
respeto a zonas verdes, deportivas, educativas y asistenciales. Igualmente,
puede ser que cambien los barrios de La Cañada y Reina Regente,
un "hueso duro de roer" que nadie quería afrontar
hasta su llegada al cargo.
A plazo medio o corto, la gestión del consejero
y su equipo se nota, o se notará, en la remodelación
y reforma de muchas calzadas y aceras de las vías públicas:
carreteras de Hidum, Farhana, Alfonso XIII,... así como la
continuación del plan de rotondas que culmina, por el momento,
con la inauguración citada. En este apartado queda pendiente
la que debe ir en el cruce de Alfonso XIII con la carretera de Farhana,
esencial para el tráfico en horas puntas.
También serán cruciales para los próximos
años los proyectos más importantes de su etapa que,
debido a la maquinaria propagandística de la Ciudad Autónoma
a través de los famosos convenios, ya son muy conocidos por
los melillenses por su reiteración como noticia: finalización
de la plazas de las Culturas y Yamin Benarroch; la peatonalización
de las calles del centro; el PERI del ensanche modernista; el plan
de saneamiento, limpieza y consolidación de las murallas del
tercer recinto amurallado de Melilla la Vieja; el Plan Integral de
Aparcamientos y Tráfico para el centro de la ciudad; la demolición
y reconstrucción del antiguo edificio de RNE; la recuperación
de una parcela de más de 3.300 metros cuadrados en la Explanada
de San Lorenzo que fue adjudicada a la Clínica Intercontinental;
la creación de la sección urbanística de la Policía
Local; la remodelación del Palacio de Justicia para su uso
por la administración local; las reformas de centros escolares;
el Plan de Viviendas; la cesión del Jardín Valenciano
para construir un nuevo centro educativo...
En algunos de estos proyectos, la oposición no
ha estado de acuerdo con el consejero, especialmente en temas relativos
a la zona de la Plaza de las Culturas y las formas empleadas en el
asunto de la Clínica Intercontinental, pero, en general, en
los procesos para su aprobación, Quevedo ha contado con el
beneplácito de los grupos de la oposición. En otros
temas sí ha sido discutida claramente su gestión, como,
por ejemplo, en la operación de adquisición de los fuertes
Victoria Grande, Victoria Chica y el Rosario; el embovedamiento de
arroyos; y la urbanización de terrenos cercanos al aeropuerto.
En esta etapa frenética de trabajo que se
cerrará, según las previsiones, en pocos días,
a Quevedo le han quedado otros temas pendientes que deberá
resolver su sucesor, probablemente Rafael Marín: las conversaciones
con Invifas para la cesión de solares y edificios a cambio
de casas; conseguir fondos del Ministerio de Fomento para construir
un viaducto que una los barrios de Tiro Nacional y María Cristina;
la recuperación de las competencias en materia urbanística
que el Ministerio de Fomento asumió en 1999 cuando el GIL estaba
en el "Gobierno Aberchan"; conseguir fondos para
rehabilitar el almacén de las Peñuelas, donde se prevé
instalar el museo bereber y el sefardí; la continuación
del proyecto de carretera de ronda interior de la ciudad; mejora de
la carretera de circunvalación; la creación del Registro
Municipal de Solares; la puesta en funcionamiento de la recién
creada oficina de supervisión de proyectos; el aprovechamiento
del suelo de la zona del Barranco de Cabrerizas y otros temas que
lindan en competencias con la Consejería de Medio Ambiente
en cuanto a infraestructuras urbanísticas.
En resumen, al margen de ideologías y aspectos
partidistas, nuestra opinión es que la gestión de Quevedo
ha sido positiva. Sobre todo, si se le compara con los últimos
consejeros que le precedieron, de los que recordamos, especialmente,
el "crimen urbanístico" de las viviendas de
la Playa San Lorenzo; el cambio de uso de los solares enajenados por
el Ministerio de Defensa; la superación en la altura de nuevas
construcciones con respecto al PGOU; el derribo de edificios catalogados
de interés como patrimonio histórico-artístico;
la intervención en el mercado de la Empresa Municipal de la
Vivienda y el Suelo, S. A. (Emvismesa); la desaparición de
parcelas que se podían haber dedicado a zonas verdes; la aplicación
"sui generis" de la Ley del Suelo ... En fin, actuaciones
que antecedieron a Quevedo y mejor será que no se vuelva por
esas lides.
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Miguel Gómez Bernardi
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