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| 23/10/2004 Charla Coloquio organizada
por la Asociación Islámica Badr |
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"El Islam a través
de los medios de comunicación"
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El Lenguaje utilizado en los medios
informativos y la relación con la palabra Islam
La Defensora del lector, del diario El PAIS,
Malén Aznárez, en el artículo del domingo
diez de octubre pasado señalaba que ... el lenguaje
nunca es inocente. Más bien suele estar cargado de combinaciones
ideológicas de los distintos poderes sociales dominantes.
Y en situaciones de guerras o conflictos el peligro todavía
es mayor. Recomiendo la lectura de este artículo
ya que explica, con ejemplos, la utilización de unos
términos cargados de ideología en sucesos de actualidad
como son la Guerra en Irak y la ocupación de Palestina,
entre otros. Y digo bien, la Guerra en Irak, no de Irak porque
la guerra se ha desarrollado dentro de sus límites, así
como ocupación de Palestina, no conflicto israelí-palestino
porque es evidente que existe una ocupación y que, por
ello, ahora, hay un conflicto. Así, en el análisis
de la terminología utilizada podíamos estar horas.
En realidad, este hecho, la terminología
aplicada con arreglo a unos intereses, es tan viejo como la
historia. Está implícito en el mensaje que el
autor quiere transmitir al receptor. Todos los grandes imperios,
las civilizaciones que intentaron en su momento imponerse a
otras, se esmeraron en maquillar los hechos, principalmente,
los bélicos. Ejemplos no faltan: Homero, Julio César,
los diarios de viaje de Cristóbal Colón... etc.
Y claro, el periodismo, como historia que refleja el presente
se ve imbuido en esta misma coyuntura.
Sin embargo, muchos pensamos que el periodismo
debería ser ajeno al "Poder" y, entre otras
acciones, ejercer su vigilancia crítica y no funcionar
como su maquinaria publicitaria, algo así como lo que
supuso en su momento el Jaccuse de Émile
Zola o el caso Watergate y el Washington Post. Sin embargo,
en muchos países esta función es muy difícil,
de hecho, según el barómetro de Reporteros Sin
Fronteras de esta misma mañana, durante 2004 han muerto
en su puesto de trabajo 43 periodistas (29 de ellos en Irak)
y 14 colaboradores, así como están encarcelados
128 periodistas y 3 colaboradores.
Pero, claro, hoy en día es difícil
distinguir qué es o quién tiene el Poder,
¿los gobiernos?, ¿las comunidades de naciones?,
¿las multinacionales?, ¿los grandes grupos religiosos?...
o ¿los medios de comunicación como una síntesis
de todos ellos?.
Debido a que los medios de comunicación
tienen una decisiva influencia en la sociedad actual, es evidente
que tanto el poder político como el económico
se esmeran por tenerlos bajo su control. Hoy, cualquier tipo
de poder tiene su estrategia de comunicación y esto significa
que se intenta controlar y dirigir la información. De
hecho, algunas estadísticas indican que hay tantos periodistas
trabajando para fuentes informativas como para medios de información.
En este sentido Umberto Eco ha afirmado que un país
pertenece a quien controla sus comunicaciones, prueba
actual de ésto, que es extensible al mundo entero, es
el italiano Silvio Berlusconi, a nadie se le escapa como unifica
el poder en Italia a través de los
medios de comunicación.
También el problema radica en la capacidad
de discriminación del receptor, (lector, radioyente o
televidente) porque hay tanta información sobre cualquier
suceso que se pierde la capacidad de entresacar, discriminar,
de toda esta información una opinión que se acerque
a la realidad del hecho noticiable. Ignacio Ramonet afirma,
en una entrevista escrita por Margarita Riviére, que
hemos pasado de un mundo en el que la información
era escasa a un océano de información y eso lo
cambia todo. En el sentido de que el universo
de la información; los medios y los periodistas ocupan
un lugar abusivo con respecto a la circulación de la
información. Lo cual genera aún más caos.
Estamos en el laberinto, dice Ramonet.
Entonces, por un lado, tenemos el exceso de
información que existe en la actualidad y, por otro,
claros ejemplos de controlar ese flujo informativo.
El periodista norteamericano Walter Cronkite,
en 1997, al final de su dilatada vida profesional, en Memorias
de un reportero, afirma que: uno de los primeros
signos de la aproximación de una tiranía es el
ruido de sus botas en el umbral de la libertad de prensa.
Además, este maestro de periodistas también señala
en la obra citada que la preservación de las libertades
depende de que la ciudadanía sea ilustrada. Especifica
que la nación cuya población depende
de los servicios de titulares explosivamente comprimidos por
la televisión, puede esperar ser explotada por los demagogos
y dictadores que hacen presa sobre los poco informados.
Ése es el riesgo, quizá el exceso
de titulares que lleva a un desconocimiento de la esencia de
los hechos.
Si a ésto unimos que la idea de aldea
global de MacLuhan es evidente y que el efecto mariposa es utilizado
con frecuencia en los medios de comunicación, la confusión
sobre la veracidad de muchas noticias es la pauta entre la mayoría
de los habitantes de la tierra.
Casos de este tipo los tenemos en el presente
o pasado inmediato. Recuerden la experiencia de la denominada
Primera Guerra del Golfo, durante la cual la información
directa destacó por su ausencia y el seguimiento informativo
del conflicto nos llegó a las pantallas como un documental
similar a la guerra de las Galaxias. Recuerden los bombardeos
en verde de la capital iraquí. En el actual conflicto
bélico, en el que todavía estamos sumergidos,
la estrategia informativa del Poder ha cambiado.
En esta ocasión destacan, principalmente, la cantidad
de grandes mentiras que se han dicho. Es impresionante contemplar
la cantidad de titulares pro bélicos que se han impreso
para tapar la escasez de argumentos de peso que disculparan
la ocupación militar de Irak. Quizá en el seguimiento
informativo de este conflicto y sus prolegómenos se haya
hecho realidad la siguiente frase de lord Northcliffe que en
una entrevista secunda Ernesto Ekaizer: Información
es algo que alguien en alguna parte intenta ocultar y que una
persona o un medio de comunicación da a conocer; todo
lo demás es publicidad. De hecho, la existencia
de Al Yazzera ha confirmado esta frase en algunos pasajes de
este conflicto. Ha sido el revulsivo que ha espoleado a otros
medios informativos a acercarse más a la realidad.
En resumen, doy por hecho que puede existir
manipulación en cualquier momento de la cadena informativa.
A veces, creo que en la mayoría de las casos por inconsciencia
o por simple desconocimiento del redactor/a sobre la materia
que trata y, otras, con un objetivo trazado a la hora de utilizar
una terminología determinada: la manipulación
consciente para conseguir un beneficio.
En uno y en otro caso el impacto en la sociedad
dependerá de la preparación de ésta, de
su ilustración, de su cultura y, éste, es el problema
que hay que solucionar.
Por ejemplo, ¿qué he estudiado
yo, o mi generación española, sobre el Islam?,
¿el enemigo histórico de la cristiandad?. Porque,
si hablamos de Islam,... ¿tenemos necesariamente que
contraponerle la palabra cristiandad? o ¿estamos hablando
de civilización islámica?. La historia común
nos juega una mala pasada para el entendimiento y la convivencia,
aunque existen hechos que pueden suponer un vínculo en
el camino recorrido, hay más sucesos que nos separan,
sobre todo los bélicos, en un milenio y medio de historia.
Llegado a este punto debería realizar
un somero estudio del proceso histórico que ha precedido
a la situación actual para vincular el análisis
del lenguaje y la palabra Islam.
¿Dónde busco el punto de partida
de la situación actual?... Creo que está cuando
se rompe el equilibrio de fuerzas establecido durante siglos
en el Mediterráneo y, desde mi punto de vista, ésto
tiene su representación en la llegada de Napoleón
a Egipto y Siria. Desde entonces, la presencia de los europeos
(y posteriormente de sus primos hermanos, los americanos) ha
sido constante en las tierras que habían sido regidas
durante siglos por leyes islámicas. Son más de
dos siglos, los que han transcurrido desde aquella expedición,
y ¡tantos los sucesos!, que nos llevaría años
una verdadera enumeración.
Sin embargo, creo que la actual coyuntura
parte del clima que se creó desde las Olimpiadas de Munich,
la Guerra de Yom Kipur y la Crisis del Petróleo. En ese
corto período de tiempo cambia el escenario. El terrorismo,
al trasvasar las fronteras tradicionales, se convierte en la
alternativa al poder militar israelí por un lado, y,
por otro, aparece el poder económico árabe que
comienza a invertir en el extranjero. Entre estas inversiones
hay una fundamental: el fomento de determinadas tendencias del
Islam fuera de sus límites tradicionales.
A raíz de estos acontecimientos y la
caída del bloque soviético van cambiando, paulatinamente,
las relaciones entre los musulmanes y los no musulmanes, jugando
los medios de comunicación, de uno y otro lado, un papel
fundamental en el mantenimiento de bloques separados o como
dicen algunos: choque de civilizaciones. Quizá por desconocimiento
mutuo, intereses económicos, ... etc.
Hasta que llegó el 11 de septiembre
de 2001 y la globalización tecnológica nos mostró
en directo un hecho terrorista. Ahí se agudiza la crisis
en la que estamos sumergidos. El tablero en el que hasta ahora
se han movido las civilizaciones ha cambiado, no existe la impermeabilidad
de las fronteras como antaño y los campos de enfrentamiento
son variados y diferentes. Uno de ellos es la información.
Ahora bien, hay que reflejar la excepción
a todo ésto de los profesionales, de uno y otro lado,
que trabajan por la información objetiva y por el conocimiento
mutuo y, por tanto, el entendimiento.
Antes de terminar, quiero destacar como posicionamiento
a defender que: aunque el informador quiera ser ajeno a los
intereses que se mueven en ese tablero, el que informa se atiene
a una percepción, la cual se rige por unos valores y,
aunque tienda a la máxima objetividad, siempre contará
la noticia conforme al prisma desde el cual la conoce y procesa
intelectualmente.
Señalo ésto porque nosotros,
los melillenses, tenemos un privilegio, nos conocemos, somos
pocos, y podemos transmitir nuestras percepciones en ese laberinto
que es la información. En cierta medida el futuro del
mundo se vive aquí desde hace unos pocos años:
sólo existe una ciudadanía con sus particularidades
diferenciadoras pero, en esencia, perteneciente a una sóla
humanidad en una aldea global. El desarrollo de ésta
en su conjunto es lo más importante.
Miguel
Gómez Bernardi |
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