Opinión
27/07/2004
La otra mirada
La intransigencia con el "otro"
 
 En este fin de semana pasado he acompañado a la delegación melillense que ha participado en el acto inaugural del que informo en la sección de Local de este periódico (Melilla hoy 27/07/2004 pg. 17 o reportaje en esta misma web). Ésto me ha permitido acercarme a la otra mirada, el otro punto de vista sobre la implantación del Islam en la antigua Al Andalus, la actual España, de donde procedían las gentes que fundaron Chaouen, una localidad que se asemeja a la vieja Granada, la del Albaizyn y el Realejo, con tanta similitud que impresiona al que ha deambulado por las callejuelas que se abren al río Darro. Por ello el contenido de lo tratado en el acto inaugural me lleva a la reflexión de que hay que trabajar en el acercamiento de las dos orillas, aunque bien es cierto que en la actualidad el panorama sociopolítico es muy complejo.

  El acto de Chaouen casi ha coincidido en el tiempo con la celebración del patrón de España, Santiago, al que algunos todavía denominan “matamoros”, durante el cual un obispo ha reiterado la postura de la Iglesia Católica sobre los matrimonios de los homosexuales, ante la presencia de las primeras autoridades de un estado que se define como aconfesional.

  Pensaba en la coincidencia de estos actos y, sobre todo, en la intransigencia que existe entre los seres humanos, mientras regresaba a Melilla, después de atravesar las montañas del Rif y dejar atrás las localidades de Ait Kamera e Imzouren, desbastadas por los terremotos, lugares pertenecientes a una región olvidada, quizá porque sus habitantes son diferentes, o hablan una lengua diferente, al resto del país del que forman parte.

   Además, para la confusión de mi mente, reinaba una calima plomiza, densa por el polvo proveniente del Sahara que me recordaba las palabras del primer ministro marroquí, Driss Jettú -reproducidas en ABC- (después de que el Gobierno español haya dado por enterrado el Plan Baker, que preveía una consulta entre la población saharaui), sobre la tierra en la que he nacido, me he criado y tengo mis raíces: “La cuestión de Ceuta y Melilla siempre ha sido suscitada por Marruecos, nunca por España. Y Marruecos volverá a suscitarla, pero no en un marco conflictivo, sino de buena vecindad”. Sin embargo, para muchos marroquíes, los melillenses no existimos, no figuramos porque no existe “la frontera invisible” que dicen los oficialistas marroquíes.

   Palabras, muchas palabras y actos oficiales alejados de la realidad social. Queda mucho por hacer y el progreso socioeconómico conjunto de las dos orillas sólo llegará a través del reconocimiento del “otro”, de su mirada, o punto de vista, y del habitat ya establecido. No se puede revisar la historia y la geografía constantemente porque, como dijo un hombre bueno, las fronteras son las cicatrices que dejan las guerras.

   La convivencia llegará sólo con el reconocimiento del “otro”, de muchos “otros”, y eso se puede observar en una ciudad como Melilla donde coexisten muchas etnias que se amplían en número con las llegada de nuevos “otros”, día a día, con la venida de los subsaharianos, pakistaníes, argelinos... que más da.

   El “otro” es el prójimo.
 
 
Miguel Gómez Bernardi
(Artículo publicado en el Diario Melilla Hoy el 27/07/2004)
 
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