Opinión
26/06/2004
In memoriam 
Tras el fallecimiento de Francisco Carmona Pachón
 
   Hace pocos días hemos sabido del fallecimiento de D. Francisco Carmona Pachón, triste noticia que nos ha llevado a recordar algunos aspectos de su vida y de su trayectoria.

    En primer lugar es importante destacar que fue una persona hecha a sí misma y de orígenes humildes, factores que no le impidieron realizar una interesante labor e imagino que cumplir algunos de sus sueños.

   El Señor Carmona, como muchos le llamábamos, fue una figura inevitable del paisaje humano melillense. No es fácil olvidar su imagen detrás del mostrador de la ya desaparecida librería Boix, el "Boix azul" de nuestra memoria, o en su clásico puesto dominical en el mercadillo de sellos y monedas, en los soportales de los antiguos juzgados en la calle del general Macías.

   Se nos viene a la memoria muchas de sus cualidades, algo que resulta inevitable en unas notas de recuerdo, pero yo prefiero destacar las que me parecen más singulares, que tal vez no las más importantes, de su quehacer.

   No puede olvidarse, ya van para más de 25 años, como fue el artífice que nos permitió a muchos disponer de fotografías antiguas de Melilla. Y ello gracias a su labor de reproducir vistas de la ciudad y de Marruecos y al mismo tiempo de favorecer con su venta la distribución al gran público. Francisco Carmona facilitó el acceso a la imagen a todos aquellos que curioseábamos por la historia de Melilla, y que acudíamos a buscar las últimas reproducciones de fotos de sus álbumes, buscando la postal que necesitábamos. Es justo reconocer que su trabajo "democratizó" y abarató considerablemente poder trabajar con fotografías de época en un momento en el que muchos no teníamos otra forma de hacerlo. Su trabajo ya forma parte de la historia, y posteriormente nadie ha continuado esa meritoria labor de difusión, por lo que con el paso de los años aun se realza más.

   Y en ello se asienta la grandeza y al mismo tiempo la humildad de su trabajo, y por lo que lo considero incluido con honor en la nomina de personas interesadas por la historia de Melilla.

   Francisco Carmona rompió la costumbre, la mala costumbre, que lleva a muchos a atesorar o guardar celosamente sin compartir con los demás. Por el contrario, él siempre ponía a disposición del que quisiera todos sus "tesoros", que muchas veces pudimos ver personalmente en aquel pequeño "despacho comprimido" que disponía en su casa en el barrio del Tesorillo, toda una lección de cómo se podía aprovechar el espacio más allá de la lógica. Ahí siempre estaba invitado cualquiera que lo deseara, sin exclusiones. En esto consistió su gran papel, en abrir su archivo y ofrecerlo a los demás, ni más ni menos, con altruismo, lo que sigue siendo hoy una magnífica lección en los tiempos que corren.

   De sus trabajos escritos quiero destacar los que me parecen más logrados, aquellos en los que con gracejo y soltura narraba diferentes aspectos y vivencias personales de la ciudad de la primera mitad del siglo XX, y que son un interesante acercamiento a su propia experiencia, ligada, como no podía ser de otro modo, a Melilla.

   Queda en nuestro recuerdo Don Francisco Carmona y desde estas páginas quiero tributarle mi respeto.

Antonio Bravo Nieto
 
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