La cuestión y estado actual de thmazight
La emigración
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Capítulo VI
  
La emigración como forma de sobrevivir de los imazighen
   
  Abstractamente hablando el "hombre" va encontrando siempre, y por instinto, formas de sobrevivir. Como expliqué en otros capítulos, muchos historiadores han mencionado pueblos que hoy ya no existen (los sítianos, por ejemplo). Uno sólo puede estimar que de alguna manera se han integrado totalmente en otros pueblos. O tal vez, han sido definitivamente eliminados por algun otro pueblo o grupo conquistador siguiendo la teoría de "sobrevive solo el más fuerte".
 
  Francamente, ¡me sorprende mucho ver que el pueblo mazigh de alguna manera ha sobrevivido! Y lo más curioso es que ha mantenido ese idioma vivo de generación a generación llegando a atrincherarse en diferentes regiones del Norte de África. Y por aislamiento y ánimo de ser independiente, thmazight, nos llegó en dialectos que a veces suenan muy diferentes entre ellos mismos. Uno no sabe exactamente cual es el factor más importante en su conservación: si la mujer mazigh, la característica de formarse en grupos independientes, la forma de pactar políticamente con otros pueblos, su constante emigración o la misma religión musulmana que imazighen han adoptado y que ésta no exige la integración pero sí la sumisión.
 
  Y como la historia nos ha indicado, los imazighen en todo el Norte de África han intentado escapar de acontecimientos catastróficos como las invasiones de otros pueblos, la miseria y la sequía, la guerra y últimamente y debido a la globalización de la economía mundial, emigrar hacia el "El Dorado" de Europa y América para buscar un trabajo. Las estadísticas de países como Marruecos y Argelia, -que no son tan fiables y a veces inexistentes, - nos relatan que el pasado año de 2005 Marruecos recibió alrededor de unos dos millones de visitantes marroquíes que viven en el extranjero (principalmente Europa). De esos dos millones casi un cuarto de millón son de la región del Rif. Esta región que es muy conocida por España ya que era su protectorado durante más de cincuenta años. Los rifeños tenían que emigrar a otras partes más ricas para trabajar y vivir una vida decente. Con ellos llevaron sus costumbres rurales y milenarias. Algunos se integraron en la sociedad recipiente pero muchos conservaron sus costumbres y mantenieron ese lazo con su tierra del Rif. Muchos volvieron a sus aldeas después de ahorrar una pequeña riqueza conseguida a fuerza de trabajo y sudor. Y otros continuaron haciendo ese recorrido anual a su pueblo manteniendo de esta forma su identidad rifeña.
 
  En un escrito inédito bajo titulo "Raíces" y publicado en su primer aniversario de su fallecimiento en una página del Internet (ver), Mohamed Choukri explicaba así su situación de emigrante rifeño: "Aquellos que han leído mi autobiografía, El pan desnudo, saben que soy hijo de la inmigración. Fue en los años cuarenta. Mi territorio de origen, el Rif, padeció una terrible sequía. Los míos, como todos los demás, fueron arrojados a los caminos por el hambre y la escasez. Tomaron los caminos del exilio. Unos hacia Orán, otros hacia la zona norte de Marruecos y especialmente a Tánger. Desde Beni Chiker, aldea próxima a la ciudad de Melilla, transportamos un solo y único bien: el rifeño, nuestra lengua.
Tenía siete años cuando encallé en Tánger, el Paraíso de la época. Y, cuando quería jugar con otros niños del arrabal donde mis padres habían plantado su barraca, encontré la persecución: - "Vete de aquí, hijo del hambre". "¡Largo! ¡Fuera, rifeño!"
¿Será natural la crueldad en los niños? En cualquier caso, sabe ser espectacular.
En este mismo arrabal vivían gitanos y andaluces, tan marginados como nosotros, los rifeños, pero gozando de un estatus menos precario que el nuestro. Hacía mucho tiempo que estaban instalados allí. Ganaban su vida algunas veces haciendo trabajos manuales, otras veces robando. Sus hijos me aceptaron y trataron como uno de ellos. Unía con frecuencia mi fuerza a la suya para atacar a los otros niños del suburbio, los más violentos, los marroquíes. Estos niños gitanos y andaluces me enseñaron no solamente a defenderme, los niños hablan sobre todo con el lenguaje del cuerpo, sino también a pronunciar las primeras palabras en español. Es así como aprendí el español antes que el dialectal marroquí. La lengua del exilio
."
 
  Creo que estos párrafos de este escritor son tan claros y emocionantes que uno solo puede añadir el silencio y pensar en la situación que podría encontrar cualquier emigrante que intenta vivir otra vida en un país o lugar extranjero, los problemas sociales y psicológicos que pueden padecer y las dificultades en llevar una vida normal...
  
  La tierra del Rif no es muy fértil y el protectorado español no la desarrolló tanto por los problemas internos que padecía. Pero aun así los rifeños siempre se han sentido, de una forma u otra atados a su tierra y la emigración no es más que una forma de sobrevivir. Este lazo con la tierra es muy común en todos los grupos mazigh. Y lo mismo que los rifeños, los Susis del Sur de Marruecos, los Kabilios de Argelia etc han intentado siempre volver a su tierra. Esa tierra que mantienen las mujeres y los viejos mientras los más jóvenes se dedicaron a desarrollar y mantener las industrias europeas.
 
  La situación actual de los imazighen en general no ha cambiado mucho. Pero con ésta situación de emigrante el mazigh ha establecido contactos y se ha abierto más a otras ideas y a otros pueblos. Los imazighen han podido conocer su situación mejor y se han empeñado en cambiarla. Por eso la emigración por una parte se puede considerar que fué positiva para los imazighen en tanto que les ayudó a tomar conciencia y a contribuir a la demanda de que al menos, su cultura sea protegida por los estados donde viven.
 

 
 

 
 
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