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La historia revisada
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Villacampa en Melilla (II)
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El
Director General de Beneficencia y Sanidad del Ministerio de la Gobernación,
con fecha 11 de abril, llegó a autorizar el traslado hasta
el cementerio de San Justo en la capital del reino. Un mes más
tarde el Capitán General de Granada manifestaba que el Gobernador
civil de Málaga había reclamado a Melilla la exhumación
del cadáver y su traslado inmediato, por lo que pedía
instrucciones al Ministro de la Guerra.
Desde ese momento hay que empezar a leer entre líneas
el contenido de los telegramas oficiales.
Contesta el Ministro que solamente se autorizará
cuando se hayan llenado con la mayor escrupulosidad los requisitos
que previene la R.O. de 19-3-1848 , cuya regla 4ô obligaba
a un reconocimiento facultativo previo. |
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Al
mismo tiempo el Ministro de la Guerra advertía al de
Gobernación sobre la conveniencia de que antes de promover
cualquier iniciativa en aquel sentido se consultara a su Ministerio
por ser militar la autoridad de Melilla.
El 10 de junio siguiente habían
pasado cuatro meses desde el fallecimiento del exbrigadier
el Ministro de la Guerra enviaba un telegrama al Gobernador
Militar de Melilla, a través del de Málaga, con
el siguiente texto:
Teniendo entendido que por la autoridad
civil se insiste en que se verifique la exhumación del
cadáver de Villacampa, reitero a V.E., como ya se le
ha prevenido de Real orden, que no lo consienta si no se llenan
todos los requisitos de las leyes de Sanidad o si, con arreglo
a prescripciones de las mismas, hay circunstancias que imposibilitan
dicha exhumación.
El General Assin Bazán , respondía
cuatro días más tarde al general Chinchilla, ministro
de la Guerra:
Cuando se presente familia o representante
de ella por cadáver Villacampa se cumplirán todos
los requisitos de las leyes de sanidad y si hay circunstancias
que imposibiliten traslación no lo consentiré. |
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Hospital Real, en Melilla "la Vieja",
donde murió Villacampa
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El
general Assín había entendido perfectamente la críptica
orden subyacente en el telegrama del Ministro.
Lo único que Emilia Villacampa pudo conseguir
fue que el preso político tuviera una tumba distinguida en
el cementerio de San Carlos, en la explanada del cuarto recinto de
Melilla.
Villacampa fue pronto olvidado. Solamente revivió
en el recuerdo de los viejos melillenses cuando, durante la época
de la república, algunos de aquellos acudían al cementerio,
en unión de los políticos locales, a honrar la memoria
del militar, y también efímeramente, cuando el barrio
del Polígono recibió el nombre de Villacampa en memoria
del republicano exbrigadier.
Hoy, en el cementerio de San Justo de Madrid, en
su primer patio, entrando por la derecha, se halla un sobrio mausoleo
levantado por suscripción popular, que alberga los restos de
la señora de Villacampa, doña Matilde Morán.
A su lado hay una tumba vacía que espera, inútilmente
con toda probabilidad, que algún día acoja los restos
embalsamados del que fue brigadier de Infantería D. Manuel
Villacampa del Castillo, que hoy ocupa una sencilla tumba en el cementerio
de Melilla.
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