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Reconocido Villacampa por Vallescá el
16 de mayo siguiente expedía un certificado médico
en el que decía que dicho recluso militar político
padece estrechez de ventrículo aórtica con atenoma
arterial bastante generalizado de naturaleza, al parecer, reumática
dados sus antecedentes morbosos
, que no amenazaba
su vida de forma automática, pero que podía comprometerla
seriamente si las condiciones de clima y habitación
no fueran lo suficientemente higiénicas.
Los antecedentes morbosos de la enfermedad se
había manifestado por primera vez en 1878, durante su estancia
en el castillo de Burgos, donde por cierto había tenido algún
que otro incidente con otro hombre de recio carácter, el
bien conocido por los melillenses Manuel Buceta, que desempeñaba
entonces, como Mariscal de Campo, el cargo de segundo cabo y Gobernador
Militar de Burgos, choque del que se derivó un consejo de
guerra contra Villacampa, pero cuando este ya tenía el alma
encallecida por este tipo de consejos.
Con el certificado en la mano, Emilia Villacampa
partió camino de Madrid, donde, pese a su insistencia, en
un primer intento, no fue recibida ni por Sagasta, ni por Cánovas,
ni por Martos, ni se le abrieron las puertas del palacio real. El
asunto Villacampa era cosa del pasado y no motivaba a nadie. En
un segundo intento, accede a recibirla Sagasta, quien conviene con
ella en que el enfermo debe ser trasladado a la península;
también Cánovas (influido por su esposa, según
El País) le asegura que no se opondrá a la medida
humanitaria.
Pero, de vuelta a Melilla, pasa el tiempo y nada
se resuelve. Se dice, incluso, que las órdenes estaban dadas.
Alguien, al parecer, se cruzó en el camino y las buenas intenciones
quedaron olvidadas.
¿Quién fue el que se cruzó?.
Solo un órgano de prensa se atrevió a sugerir un nombre.
La Correspondencia Militar, al poco de morir Villacampa, manifestaba,
crítica y mordaz, que a los buenos propósitos de algunos
ministros al respecto "se oponía, según dicen,
el veto impuesto por el general que más pruebas ha dado siempre
de amor y culto a la disciplina: D. Arsenio Martínez Campos".
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