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La historia revisada
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Mariguari
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3
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de 1909 (Alba)
del café de Mariguari con los periodistas españoles
Ocaña (1),
Tur (2),
Mata, Cárdenas y Chavarri |
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No tuvo mucha suerte el fronterizo revestido
de diplomático, cuando un 3 de diciembre, estando ya en Melilla
el nuevo General en Jefe, don Arsenio Martínez Campos, Mariguari,
haciéndose eco de las demandas de sus compañeros del
campo, y con las bendiciones de Muley Araff y el bajá, pidió
audiencia a su valedor el general Macías, solicitando su autorización
para que los rifeños pudieran volver a traer sus productos
al mercado de la plaza, pues se les habían acumulado mientras
duraron los sucesos de octubre y noviembre y querían darlos
salida. Puro pragmatismo. El general, muy disgustado con la pretensión
de los rifeños, le expulsó del despacho y le mandó
a entenderse con el general Martínez Campos, pero Mariguari
no quiso exponerse a las probables iras del nuevo jefe de la zona
porque bajá Barcelona estar farruco. Se
fue a ver al general Chinchilla, que mandaba el segundo cuerpo de
ejército, quien no quiso recibirlo y le envió, a su
vez al arabista capitán Álvarez Cabrera, agregado a
su cuartel general, quien con mejores modos le dio a entender que
la petición no era posible y, de cualquier modo, siempre podría
recurrir al general Martínez Campos, cosa que, como hemos visto,
estaba muy lejos de las intenciones de Mariguari. Contaba Francisco
Hernández Mir, periodista enviado por El Porvenir de Sevilla,
que el kabileño, para producir mejor impresión , había
cambiado su parda chilaba habitual por el jaique blanco, mas propio
de los grandes cheijs acomodados que de fellahs de a pie como el fronterizo.
Tras la guerra de Margallo, Mariguari siguió
gozando de la confianza y amistad de la gente de Melilla. Abrió
un café en las cercanías de su casa, café que
era parada habitual de los que salían y entraban en Melilla
por aquel lado. En la campaña del Rif de 1909 estuvo al lado
del ejército español, pese al riesgo de encontrarse
con sus hermanos de kabila, y para demostrar su afecto por Melilla
y sus instituciones, inscribió a uno de sus hijos en la escuela
indígena que dirigía el señor Sempere.
Falleció el 16 de octubre de 1914, siendo
su muerte muy sentida por la mayoría de la gente de Melilla. |
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