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La historia revisada
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Mariguari
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Mientras
los cañones del fuerte disparaban contra algún
objetivo lejano, Morote, entrevistaba a los prisioneros, que
al no saber la mayoría el castellano, contestaban por
boca de Mariguari. Todos aseguraban que no sabían en
el lío en que se habían metido, pero que una vez
dentro seguirían combatiendo hasta el final. "Moros
tener cabeza dura como pedras", afirmaba Mariguari. Le
preguntó Morote que haría él si fuera puesto
en libertad, a lo que el fronterizo contestó que irse
a Tetuán, que era hijo de español y mora y que
eran quince de familia, aunque no tenía claro cual era
su grado de parentesco. Estaba muy agradecido al capitán
Manzuco, que le salvó la vida, al que, dijo, acogería
en su casa y defendería ante cualquiera que quisiera
agredirle, como huésped protegido por las sagradas leyes
de la hospitalidad.
Por las declaraciones de Mariguari y otras posteriores
se supo que el padre del rifeño fue valenciano de origen
, de la zona de la Ribera, y se había afincado en la
kabila en fecha desconocida, no se sabe bien si tras escapar
del presidio o tras desertar de alguna unidad de las de guarnición
en la plaza, siendo uno de los veinte mil que en el espacio
de 400 años se estimaba se habían pasado al campo
moro , cifra que un laborioso y audaz investigador calculó
en su día.
Mariguari, diplomático
En la cárcel se encontraba cuando el
general Macías requirió sus servicios como enlace
entre la plaza y las revueltas kabilas. El día 5 de noviembre
se reunían en charla amistosa los generales Macías
y Ortega y el conformista Mariguari. El general Macías
quería hacer llegar a los empecinados fronterizos su
visión de la situación y su decisión de
no seguir contemplando pacientemente la cuestión, determinación,
por cierto muy bien vista por casi todos los presentes, que
ya comenzaban a murmurar sin disimulo por la pasividad demostrada.
Esa misma noche Mariguari era conducido hasta el fuerte de Camellos
y desde allí tomó en solitario el camino de Farhana,
en cuya alcazaba se alojaba el bajá.
El día 8 por la mañana volvía
Mariguari de su misión, portando una carta del bajá,
que solicitaba una conferencia con el general Macías,
conferencia que se celebraba esa misma mañana. También
confirmaba la noticia de la muerte de Alí el Moreno,
uno de los más encarnizados enemigos de los españoles.
Como la condición era que a la vuelta volvería
a entrar en la cárcel, Mariguari tomo el camino de la
Victoria Grande. |
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| Detención
de Mariguari |
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| Mariguari
en la cárcel de Victoria Grande |
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La
confianza demostrada por Macías en el portador de la carta
y el leal cumplimiento de la misión encomendada hizo que Mariguari
gozara de una efímera pero gran popularidad en la Península
y en la plaza, si bien no todos los periodistas presentes en Melilla
hacían una descripción favorable del kabileño.
Luis Morote, guasón, comparaba los servicios prestados a España
por el ministro de Estado Moret con los prestados por Mariguari, con
ventaja para el segundo, de quien decía que no es
todavía un diplomático de carrera, pero está
en camino de serlo, poniendo en su haber el hecho de no
adornarse con plumas ajenas, ni darse aire de africanista, siendo,
además, leal como un castellano de los buenos tiempos.
A poco se le levantó a Mariguari su pena de prisión,
siguiendo en su oficio de intermediario entre plaza y campo. Eso sí,
entraba y salía siempre custodiado por cuatro soldados que
le conducían por los caminos marcados. Confianza sí,
pero sin exceso. |
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