La historia revisada
Una sección de Francisco Saro         
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Villacampa en Melilla (II)
 
  Segundo y último capítulo sobre la estancia de este militar republicano en Melilla, en el que el autor narra las vivencias de la hija de Villacampa que no tuvo otra alternativa que la de ver pasar los días sin esperanza de que su padre pudiera ser trasladado a otro centro penitenciario. Al final el militar republicano murió en Melilla y su fallecimiento fue recogido por toda la prensa nacional tanto republicana como monárquica. Sin embargo, los intentos de Emilia Villacampa para trasladar el cadáver de su padre a Madrid fueron inútiles. Lo único que Emilia Villacampa pudo conseguir fue que el preso político tuviera una tumba distinguida en el cementerio de San Carlos, en la explanada del cuarto recinto de Melilla.
     
 
 
Un insólito servicio de correos: los rekkas
   
   Este artículo trata del sistema de transmisión de información por medio de peatones que en Marruecos perduró hasta bien entrados los años veinte del siglo pasado; es decir hasta que la construcción de carreteras de sólido firme y los vehículos de motor acabaron con tan sorprendente, pero eficaz, sistema de correos.  Según el autor ya el diplomático Pidou de Saint Olon (Estat present de l’empire du Maroc. 1694), en la corte de Muley Ismail en 1693, mencionaba la diligencia y el poco coste del servicio, ejecutado por hombres (los rekkas) y caballos “endurecidos ante la fatiga”, pese a que, decía el diplomático, se alimentaban con muy poco, en las mismas condiciones en que se mantendrían durante más de dos siglos.
     
 
 
Colombine en la Campaña del Rif (1909)
   
   En la mañana del día 23 de agosto de 1909 llegaba a Melilla la que el diario local llamaba "bella y notable escritora" Carmen de Burgos, más conocida en los ambientes periodísticos y literarios como Colombine. Aunque la no escasa pléyade de escritores que actualmente han dado a conocer la relevante personalidad de la escritora aseguran que Colombine llegaba como corresponsal de guerra, yo me atrevo a asegurar que el motivo “oficial” del viaje era la organización en Melilla de una sección de la Cruz Roja, al menos para cubrir las formas ante el Gobierno militar, que no hubiese contemplado con complacencia la existencia de una reportera circulando por los arriesgados vericuetos de la guerra.
     
 
 
El origen del nombre de "Mariguari"
   
   El día 10 de octubre de 1893 se hallaba una compañía del regimiento de Borbón nþ 17 en el fuerte de Cabrerizas Altas. En un momento del día el centinela dio aviso de que en las cercanías del fuerte se movían algunas personas en actitud sospechosa. Salieron algunos soldados y rodearon a los que llegaban; dos de ellos pudieron escapar del cerco, y el tercero quedó en poder de la tropa. Al solicitar su identificación dijo llamarse Mariguari y ser amigo de los españoles. El rifeño lo hubiese pasado muy mal si no se hubiese acercado al grupo el capitán Valeriano Manzuco quien impidió una inmediata agresión al detenido por parte de la tropa, muy soliviantada por los acontecimientos recientes.
       
 
  
 
 

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