La historia revisada
 
Colombine
en la Campaña del Rif (1909)
  
  En la mañana del día 23 de agosto de 1909 fondeaba en Melilla, a la milla de distancia que aconsejaba la saturación de barcos en la rada y la inexistencia de puerto, el vapor Cabo de la Nao. En el barco llegaba a Melilla la que el diario local llamaba "bella y notable escritora" Carmen de Burgos, más conocida en los ambientes periodísticos y literarios como Colombine.
 
  Aunque la no escasa pléyade de escritores que actualmente han dado a conocer la relevante personalidad de la escritora aseguran que Colombine llegaba como corresponsal de guerra, yo me atrevo a asegurar que el motivo “oficial” del viaje era la organización en Melilla de una sección de la Cruz Roja, al menos para cubrir las formas ante el Gobierno militar, que no hubiese contemplado con complacencia la existencia de una reportera circulando por los arriesgados vericuetos de la guerra. Cuando el Telegrama del Rif aseguraba el día 24 que Colombine venía a Melilla con el encargo de su periódico El Heraldo de Madrid, de “estar el lado de la Cruz Roja de Melilla”, organismo que no funcionaba aún en la plaza, tenemos que rendirnos a la evidencia, pues el diario local tenía siempre información de primera mano y esa era seguramente la recibida del Estado Mayor.
Colombine, en el centro de la imagen, rodeada de soldados
   
  Según Fernando de Urquijo, del Globo, antes de llegarse por la plaza Colombine, el general Marina se había puesto en contacto con ella agradeciéndole su interés por los heridos, pero poniéndole en antecedentes sobre los peligros cercanos, la escasez de alojamientos y, sobre todo, que los heridos estaban perfectamente atendidos con el exceso de medios puestos a disposición de la Sanidad militar.
 
  Pese a todo Carmen de Burgos se presentó en Melilla con su hermana, y poco después tuvo una entrevista con el propio general Marina, Comandante General de la plaza y general en jefe de las tropas combatientes, quien de nuevo le explicó lo innecesario de la creación de un órgano de la Cruz Roja en la zona, entrevista de la que, según España Nueva, no pareció salir muy complacida, de forma tal que, como aseguraba su corresponsal, el periodista que firmaba con el seudónimo de “Fernando”, se olvidó de la misión que le traía a la plaza y se dedicó a su objetivo subsidiario como corresponsal de guerra.
   Alojada en el hotel Reina Victoria, de la calle General Pareja, hizo de este centro hostelero su "cuartel general", base de sus intrépidas correrías, de día y de noche, por campamentos y cuarteles, donde, según Urquijo, era recibida con entusiasmo por la tropa.
 
   A los pocos días ya estaba al tanto de todo lo que era necesario conocer en la plaza. El día 26 cenaba en el café de Cabo, la mejor cocina de Melilla según todos los periodistas, en el muro X, con Gasset, el hermano del que fue ministro, Pedro de Répide y Leopoldo Bejarano, ambos de El Liberal, dejando a los tres asombrados al saber que ya había hablado con el famoso Mohammed Asmani “El Gato”, un rifeño al servicio de la Comandancia de peculiares actitudes, no siempre bien visto por los ciudadanos de Melilla, sobre todo desde que el día en que alguien le preguntó que era lo que más le gustaba de los españoles y, con el mayor descaro, contestó que "el Banco de España y las mujeres". Urquijo afirma que en esta cena un indiscreto (hoy sería calificado más duramente) preguntó a Colombine si le había gustado Asmani, a lo que la escritora contestó, con su curioso gracejo: -¡Pero hijo!...¿a usted se le figura que yo he quedado pa el Gato?.
Hotel Reina Victoria, residencia y centro de operaciones de Colombine
 
 
 

 
    

 
 
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