La historia revisada
  
Ambulancia de la Cruz Roja y recogida de heridos para su evacuación en Sebt, octubre de 1921,
 
Centenario de la Cruz Roja en Melilla
 Los primeros años
   
Por Francisco Saro Gandarillas
  
    El día 5 del pasado mes de noviembre se cumplieron cien años desde la fundación de la primera comisión local de la Cruz Roja en Melilla.
 
   Desde su establecimiento en España en 1864, en el mismo año en que quedaban definidos sus fines en la histórica Convención de Ginebra, casi todas las capitales de provincia en España habían elegido sus primeros órganos directivos y ejecutivos; entre ellas, la ciudad de Ceuta tenía su inicial grupo de benéficos voluntarios adheridos a la Cruz Roja desde octubre de 1893, pocos días antes de la llegada a Melilla de una ambulancia de la Organización, procedente de Madrid, para participar, con mejor buena voluntad que actuación efectiva, pues llegó cuando la política sustituyó a la acción bélica, en atenciones sanitarias derivadas de la llamada guerra de Margallo.
 
  La comisión creada en Melilla en 1905 era lo que se denominaría, en lenguaje político, un equipo de "cuadros". Fue designado presidente el laureado coronel médico Urbano Orad, de gran prestigio profesional en la ciudad; vicepresidente, el recién llegado ingeniero de las Obras del Puerto Manuel Becerra, que treinta años más tarde sería ministro republicano, y entre los vocales, como nombres destacados, el inevitable Cándido Lobera, capitán de Artillería, en la ciudad desde la campaña de 1893, y el entonces comandante de Caballería Manuel Fernández Silvestre, que mandaba el escuadrón de Caballería del Mantelete, y quien, sin sospecharlo entonces, sería con el tiempo, y por hechos que la Historia de nuestro país desearía que jamás hubiesen ocurrido, el involuntario impulsor de la ampliación y consolidación de la Cruz Roja en Melilla.
 
   Esta primera comisión local no tendría ocasión de poner en práctica durante algunos años los propósitos por los que fue creada por no haber motivo para ello; pero no tardarían en producirse acontecimientos en los campos cercanos de Marruecos cuyas derivas hubiesen exigido la utilización en pleno de los modestos medios y recursos a disposición de Cruz Roja melillense.
 
  
 
 
 

 
    

 
 
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