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Un capitán intrépido: José
Barbeta
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| Por Juan Díez Sánchez |
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Fue José
Barbeta Rourel, una de las figuras más relevantes de
cuantas en los primeros años del siglo XX abrieron comunicación
con los vecinos de Marruecos e impulsaron el desarrollo del
periodismo en Melilla. Sus nobles cualidades humanas y profesionales,
como militar, le hacen ocupar un importante papel en la historia
de nuestra localidad y su antigua zona de influencia en el Protectorado
español en Marruecos.
En el amplio repertorio de redactores de El progreso
de Melilla, publicación de carácter
quincenal y literaria nacida en septiembre de 1900 y muerta
a finales de junio de 1901, junto al nombre de su director y
fundador, Federico Pita, sobresale José Barbeta, quien
nacido el 14 de abril de 1876, muy joven fue destinado a Melilla,
donde echó raíces profundas y convirtió
en todo un africanista práctico, viajero y de trato fácil
con los indígenas, muy alejado de aquellos otros intelectuales
africanistas engominados, de salón y empedernidos
consultores de libros cuyo contenidos norteafricanos, además
de copiarse unos a otros, se alejaban mucho de la realidad deslumbrados
por el atractivo exotismo de los ambientes orientales.
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| José Barbeta |
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Africanista
Barbeta, en 1904 y sin permiso oficial, se ausentó de Melilla
en compañía del explorador francés Delbrel para
visitar al Roghi en la ciudad marroquí de Taza, siendo a la
vuelta arrestado, aunque poco tiempo después de su hazaña
fue recompensado con la Cruz del Mérito Militar. Y más
tarde visitó Zeluán, e incluso atravesó la península
de Tres forcas.
Estos viajes exploratorios por territorio marroquí constituían
algo extraordinario por el riesgo que entrañaban. Los europeos
no eran bien vistos y por el Tratado de 1866 los españoles
tenían prohibida la entrada en territorio marroquí desde
Melilla y demás posesiones. Quienes osaban hacerlo podían
perder la vida fácilmente y por ello era habitual disfrazarse
de bereber para intentar pasar inadvertido, a pesar de gozar de la
autorización y protección del Roghi.
El viaje inicial a Taza lo introdujo en los asuntos marroquíes
con tal fuerza que a ellos dedicó su talento e incluso dinero.
Cultivó la amistad de los jefes indígenas fronterizos
gracias a sus continuos regalos, y convirtió su pabellón
sito en el Barrio del Mantelete en un auténtico cafetín.
Por ello, cuando el Ejército inició sus operaciones
en Marruecos a partir de 1908, ocupó un papel privilegiado
en las relaciones con los vecinos. En 1909 organizó en la Restinga
la primera mía de la Policía Indígena y después
pasó a llevar los asuntos de Benisicar (península de
Tres Forcas) durante bastante tiempo. Dotado de gran paciencia, en
una ocasión mantuvo una conferencia con bereberes que se extendió
por espacio de seis días completos, comiendo y durmiendo con
ellos en la misma habitación.
En el transcurso de las campañas de 1909 y 1911 1912
desempeñó importantísimas misiones. En una de
ellas obtuvo la liberación de un grupo de soldados prisioneros
al canjearlos por indígenas también cautivos. Por aquel
entonces este hecho constituyó una gran novedad, al ser la
primera ocasión que se efectuaba. Pues lo habitual era que
los bereberes no hicieran prisioneros (http://elheraldodemelilla.blogspot.com/).
Oficial de Artillería, en operaciones de policía alcanzó
el empleo de comandante, al que renunció al admitirse en su
cuerpo únicamente los ascensos por antigüedad.
En el mes de diciembre de 1918 falleció cuando contaba 42 años
de edad, víctimas de una grave dolencia.
Tras su muerte, su figura se convirtió en una leyenda y su
nombre, cariñosamente conocido por Barbita,
pasó a ocupar un importante lugar en la memoria colectiva de
melillense y vecinos marroquíes.
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