Centenario 1909
  
Protagonistas
  
Un capitán intrépido: José Barbeta
   
Por Juan Díez Sánchez
  
 Fue José Barbeta Rourel, una de las figuras más relevantes de cuantas en los primeros años del siglo XX abrieron comunicación con los vecinos de Marruecos e impulsaron el desarrollo del periodismo en Melilla. Sus nobles cualidades humanas y profesionales, como militar, le hacen ocupar un importante papel en la historia de nuestra localidad y su antigua zona de influencia en el Protectorado español en Marruecos.

En el amplio repertorio de redactores de “El progreso de Melilla”, publicación de carácter quincenal y literaria nacida en septiembre de 1900 y muerta a finales de junio de 1901, junto al nombre de su director y fundador, Federico Pita, sobresale José Barbeta, quien nacido el 14 de abril de 1876, muy joven fue destinado a Melilla, donde echó raíces profundas y convirtió en todo un africanista práctico, viajero y de trato fácil con los indígenas, muy alejado de aquellos otros “intelectuales africanistas” engominados, de salón y empedernidos consultores de libros cuyo contenidos norteafricanos, además de copiarse unos a otros, se alejaban mucho de la realidad deslumbrados por el atractivo exotismo de los ambientes orientales.
        
José Barbeta
  
Africanista

Barbeta, en 1904 y sin permiso oficial, se ausentó de Melilla en compañía del explorador francés Delbrel para visitar al Roghi en la ciudad marroquí de Taza, siendo a la vuelta arrestado, aunque poco tiempo después de su “hazaña” fue recompensado con la Cruz del Mérito Militar. Y más tarde visitó Zeluán, e incluso atravesó la península de Tres forcas.

Estos viajes exploratorios por territorio marroquí constituían algo extraordinario por el riesgo que entrañaban. Los europeos no eran bien vistos y por el Tratado de 1866 los españoles tenían prohibida la entrada en territorio marroquí desde Melilla y demás posesiones. Quienes osaban hacerlo podían perder la vida fácilmente y por ello era habitual disfrazarse de bereber para intentar pasar inadvertido, a pesar de gozar de la autorización y protección del Roghi.

El viaje inicial a Taza lo introdujo en los asuntos marroquíes con tal fuerza que a ellos dedicó su talento e incluso dinero. Cultivó la amistad de los jefes indígenas fronterizos gracias a sus continuos regalos, y convirtió su pabellón sito en el Barrio del Mantelete en un auténtico cafetín. Por ello, cuando el Ejército inició sus operaciones en Marruecos a partir de 1908, ocupó un papel privilegiado en las relaciones con los vecinos. En 1909 organizó en la Restinga la primera mía de la Policía Indígena y después pasó a llevar los asuntos de Benisicar (península de Tres Forcas) durante bastante tiempo. Dotado de gran paciencia, en una ocasión mantuvo una conferencia con bereberes que se extendió por espacio de seis días completos, comiendo y durmiendo con ellos en la misma habitación.

En el transcurso de las campañas de 1909 y 1911 – 1912 desempeñó importantísimas misiones. En una de ellas obtuvo la liberación de un grupo de soldados prisioneros al canjearlos por indígenas también cautivos. Por aquel entonces este hecho constituyó una gran novedad, al ser la primera ocasión que se efectuaba. Pues lo habitual era que los bereberes no hicieran prisioneros (http://elheraldodemelilla.blogspot.com/).

Oficial de Artillería, en operaciones de policía alcanzó el empleo de comandante, al que renunció al admitirse en su cuerpo únicamente los ascensos por antigüedad.

En el mes de diciembre de 1918 falleció cuando contaba 42 años de edad, víctimas de una grave dolencia.

Tras su muerte, su figura se convirtió en una leyenda y su nombre, cariñosamente conocido por “Barbita”, pasó a ocupar un importante lugar en la memoria colectiva de melillense y vecinos marroquíes.
 
 
 

 
    

 
 
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