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Una vez más Melilla ha saltado a la actualidad internacional
en época veraniega y, aunque ya debía de estar acostumbrado
a la repercusión que tienen los hechos noticiables en estas
latitudes, no deja de sorprenderme el eco provocado.
En unos días se ha pasado de informar de unas protestas de
un grupo muy reducido, y totalmente identificado por sus trayectorias
personales, a analizar como posibles causas todos los temas pendientes
o divergentes que existen en las relaciones entre España
y Marruecos. Y ahí no queda eso sino que, dentro de la dinámica
interna de enfrentamiento entre los grandes partidos, un dirigente
popular como Esteban González Pons ha puesto en entredicho
que el jefe del Estado, Juan Carlos I, interviniera en el camino
emprendido tras los acontecimientos de la frontera. No es entendible
que se cuestione el papel del Rey como tampoco que el presidente
de Melilla, Juan José Imbroda, en otro ejemplo más
de falta de entendimiento entre Administraciones, exija públicamente
más contundencia al Gobierno de España
y un portavoz de éste, el vicepresidente Manuel Chaves, recrimine
la actuación del primero.
La serpiente de este verano está servida y, como
no ocurra algo verdaderamente importante en otros lares, surcará
los próximos días por telediarios y portadas de prensa,
cumpliéndose así los mejores pronósticos de
quien decidiera o concibiera esta campaña informativa-publicitaria.
Sí, aquí no hay casualidad ni causalidad imprevista,
es evidente que hay una planificación diseñada, una
cadena de jugadas de ajedrez correlativas con muchas variaciones
en alternativas.
Para entender mejor qué es lo que está ocurriendo
habría que desdramatizar el análisis de los hechos,
anular la visión internacional que desenfoca lo acontecido,
y centrarse en pensar a quién beneficia la situación
y por qué está sucediendo en estos momentos.
No puedo aportar las claves del enigma, no me corresponde, y no
tengo intereses económicos en toda la infraestructura que
se está construyendo alrededor de Melilla-Nador en los últimos
años que tiene como eje el paso fronterizo. Tampoco puedo
explicar los servicios que presta la ciudad a la zona limítrofe
y que hay que obviar para anular su influencia...
Sólo intuyo que la explicación puede estar en una
simple visión de la localización de los proyectos
citados en un mapa de la zona,...
Que piensen los expertos sociólogos, politólogos,
diplomáticos,... y los mercenarios de la manipulación.
Saludos y hasta dentro de un tiempo ...
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