Opinión
13/08/2010
 
No me lo creo ...
 

Una vez más Melilla ha saltado a la actualidad internacional en época veraniega y, aunque ya debía de estar acostumbrado a la repercusión que tienen los hechos noticiables en estas latitudes, no deja de sorprenderme el eco provocado.

En unos días se ha pasado de informar de unas protestas de un grupo muy reducido, y totalmente identificado por sus trayectorias personales, a analizar como posibles causas todos los temas pendientes o divergentes que existen en las relaciones entre España y Marruecos. Y ahí no queda eso sino que, dentro de la dinámica interna de enfrentamiento entre los grandes partidos, un dirigente popular como Esteban González Pons ha puesto en entredicho que el jefe del Estado, Juan Carlos I, interviniera en el camino emprendido tras los acontecimientos de la frontera. No es entendible que se cuestione el papel del Rey como tampoco que el presidente de Melilla, Juan José Imbroda, en otro ejemplo más de falta de entendimiento entre Administraciones, exija públicamente más “contundencia” al Gobierno de España y un portavoz de éste, el vicepresidente Manuel Chaves, recrimine la actuación del primero.

”La serpiente” de este verano está servida y, como no ocurra algo verdaderamente importante en otros lares, surcará los próximos días por telediarios y portadas de prensa, cumpliéndose así los mejores pronósticos de quien decidiera o concibiera esta campaña informativa-publicitaria.

Sí, aquí no hay casualidad ni causalidad imprevista, es evidente que hay una planificación diseñada, una cadena de jugadas de ajedrez correlativas con muchas variaciones en alternativas.

Para entender mejor qué es lo que está ocurriendo habría que desdramatizar el análisis de los hechos, anular la visión internacional que desenfoca lo acontecido, y centrarse en pensar a quién beneficia la situación y por qué está sucediendo en estos momentos.

No puedo aportar las claves del enigma, no me corresponde, y no tengo intereses económicos en toda la infraestructura que se está construyendo alrededor de Melilla-Nador en los últimos años que tiene como eje el paso fronterizo. Tampoco puedo explicar los servicios que presta la ciudad a la zona limítrofe y que hay que obviar para anular su influencia...

Sólo intuyo que la explicación puede estar en una simple visión de la localización de los proyectos citados en un mapa de la zona,...

Que piensen los expertos sociólogos, politólogos, diplomáticos,... y los mercenarios de la manipulación.

Saludos y hasta dentro de un tiempo ...

 
Miguel Gómez Bernardi

 
La Nota del día anterior
09/05/2010
 

 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
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