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Mi muy estimada y respetada señora Mª Nieves Vida Verdú,
colaboradora independiente de aquesta web:
Con cierto estupor leo su
última misiva que me ha causado en primer lugar perplejidad
y, al cabo de unos segundos, desasosiego. Esto último es
a causa de que no sé como cuantificar los dividendos que
aquesta web produce día a día y en verdad cierta le
corresponden.
Todo depende de cómo cuantificar los resultados económicos,
de interpretar las cantidades resultantes porque de todos es sabido
que cero dividido entre cero da cero. Aunque, desde otra interpretación
podría deducirse que la nada dividida por la nada lleva a
la infinita universalidad. Esto es, por ejemplo, como la eterna
duda que se traduce de las partes que se descubren, cual capas de
una cebolla, del núcleo: siempre se llega a una menor.
Y es que sobre los números hay muchas interpretaciones.
Son históricas e hiperbólicas las explicaciones cabalísticas
de la docena: los doce símbolos del zodiaco, las horas, los
meses, los apóstoles, ...
O del siete que los pitagóricos veneraban porque había
igual número de espíritus celestiales. Y no eran los
únicos ya que esta cifra fue considerada sagrada tanto por
las antiguas civilizaciones de los ríos Nilo, Tigris y Éufrates,
como de las asiáticas china e hindú y las prehispánicas
maya, azteca e inca. En siete días se creó el mundo
y con el siete y medio más de uno perdió alguna de
sus siete vidas, ya se sabe.
O del tres, que no sólo tiene su enigma en la triada cristiana
del Padre, Hijo y Espíritu Santo y en versiones más
tangibles como la estructura trigonométrica del universo,
sino que, a veces, guarda todo su misterio en triángulos
mágicos que absorben la energía, y no me refiero a
las Bermudas, sino al caso Imbroda-Aberchan-Dionisio, quinta esencia
del agujero negro melillus que tanta repercusión
ha tenido en los medios informativos en los últimos tiempos.
Nadie ha descubierto hasta el momento dónde va a parar la
Fuerza de los votos, en qué digno quehacer se
emplea.
Y qué le voy a contar de la dualidad del ser que para unos
es Pimpinela o el dúo dinámico y, para otros, Espoz
y Mina u Ortega y Gasset. En realidad esto último es lo que
ocurre con los Emilios, Folgar y Guerra, que aunque
parecen dos, en realidad son uno: la UPyD de Melilla.
Pero la indivisibilidad del Uno -para determinadas personas-
ha quedado confirmada recientemente ya que el insigne, y nunca suficientemente
bien criticado, presidente de la Autoridad Portuaria de Melilla,
Arturo Esteban, ha manifestado que al acto de recepción de
las obras del Muelle Ribera II sólo se invitó al máximo
representante del Estado en Melilla, es decir, al presidente
de la Ciudad Autónoma (Diario
Sur). O sea, a Juan José Imbroda, el "único"
que debe representar a la ciudadanía melillense sin más.
Pero, pero, ... se olvida Esteban que hay más interpretaciones
por ahí, como la sentencia 240, de 20 de julio de 2006, del
Tribunal Constitucional que no le da rango de Comunidad Autónoma
a Melilla y, por ende, la representación del Estado parece
que no se puede unificar así como así. Para profundizar
en este tema también se aconseja la lectura de algunas sentencias
en este sentido del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.
¡Ay!, ay, ay, ... mira por donde el Uno de la
representatividad del Estado puede ser divisible: Presidencia de
la Ciudad y Delegación del Gobierno.
Al fin y al cabo, volviendo a la actual fase en hipérbole
de la trayectoria en espiral de la historia, también Franco
era Uno por delegación, ya que lo fue por la
Gracia de Dios y tuvo que ser así porque no hay dios
que lo mueva de la entrada del puerto, que preside Arturo Esteban,
por la gracia de Imbroda.
Indivisibles saludos amiga Mª Nieves
P.D.: Quizás otro día se pueden analizar los inquebrantables
números "primos" que, a ciencia cierta tengo comprobado,
nos provocan tanto festejo.
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