Opinión
09/05/2010
 
Dividendos
 

Mi muy estimada y respetada señora Mª Nieves Vida Verdú, colaboradora independiente de aquesta web:

Con cierto estupor leo su última misiva que me ha causado en primer lugar perplejidad y, al cabo de unos segundos, desasosiego. Esto último es a causa de que no sé como cuantificar los dividendos que aquesta web produce día a día y en verdad cierta le corresponden.

Todo depende de cómo cuantificar los resultados económicos, de interpretar las cantidades resultantes porque de todos es sabido que cero dividido entre cero da cero. Aunque, desde otra interpretación podría deducirse que la nada dividida por la nada lleva a la infinita universalidad. Esto es, por ejemplo, como la eterna duda que se traduce de las partes que se descubren, cual capas de una cebolla, del núcleo: siempre se llega a una menor.

Y es que sobre los números hay muchas interpretaciones.

Son históricas e hiperbólicas las explicaciones cabalísticas de la docena: los doce símbolos del zodiaco, las horas, los meses, los apóstoles, ...

O del siete que los pitagóricos veneraban porque había igual número de espíritus celestiales. Y no eran los únicos ya que esta cifra fue considerada sagrada tanto por las antiguas civilizaciones de los ríos Nilo, Tigris y Éufrates, como de las asiáticas china e hindú y las prehispánicas maya, azteca e inca. En siete días se creó el mundo y con el siete y medio más de uno perdió alguna de sus siete vidas, ya se sabe.

O del tres, que no sólo tiene su enigma en la triada cristiana del Padre, Hijo y Espíritu Santo y en versiones más tangibles como la estructura trigonométrica del universo, sino que, a veces, guarda todo su misterio en triángulos mágicos que absorben la energía, y no me refiero a las Bermudas, sino al caso Imbroda-Aberchan-Dionisio, quinta esencia del agujero negro “melillus” que tanta repercusión ha tenido en los medios informativos en los últimos tiempos. Nadie ha descubierto hasta el momento dónde va a parar la “Fuerza” de los votos, en qué digno quehacer se emplea.

Y qué le voy a contar de la dualidad del ser que para unos es Pimpinela o el dúo dinámico y, para otros, Espoz y Mina u Ortega y Gasset. En realidad esto último es lo que ocurre con los “Emilios”, Folgar y Guerra, que aunque parecen dos, en realidad son uno: la UPyD de Melilla.

Pero la indivisibilidad del “Uno” -para determinadas personas- ha quedado confirmada recientemente ya que el insigne, y nunca suficientemente bien criticado, presidente de la Autoridad Portuaria de Melilla, Arturo Esteban, ha manifestado que al acto de recepción de las obras del Muelle Ribera II sólo se invitó al máximo representante del Estado en Melilla, “es decir, al presidente de la Ciudad Autónoma” (Diario Sur). O sea, a Juan José Imbroda, el "único" que debe representar a la ciudadanía melillense sin más. Pero, pero, ... se olvida Esteban que hay más interpretaciones por ahí, como la sentencia 240, de 20 de julio de 2006, del Tribunal Constitucional que no le da rango de Comunidad Autónoma a Melilla y, por ende, la representación del Estado parece que no se puede unificar así como así. Para profundizar en este tema también se aconseja la lectura de algunas sentencias en este sentido del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.

¡Ay!, ay, ay, ... mira por donde el “Uno” de la representatividad del Estado puede ser divisible: Presidencia de la Ciudad y Delegación del Gobierno.

Al fin y al cabo, volviendo a la actual fase en hipérbole de la trayectoria en espiral de la historia, también Franco era “Uno” por delegación, ya que lo fue por “la Gracia de Dios” y tuvo que ser así porque no hay “dios” que lo mueva de la entrada del puerto, que preside Arturo Esteban, por “la gracia” de Imbroda.

Indivisibles saludos amiga Mª Nieves


P.D.: Quizás otro día se pueden analizar los inquebrantables números "primos" que, a ciencia cierta tengo comprobado, nos provocan tanto festejo.

 
Miguel Gómez Bernardi

 
La Nota del día anterior
01/05/2010
 

 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
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