Opinión
16/09/2009
 
Pabellón "Javier Imbroda"
 
Una denominación merecida
 

 
Dice un amigo que me prodigo poco en los escritos y yo reconozco que es así y que no puedo evitarlo.

Para escribir opinión hay que estar motivado, tener la ilusión de aportar un punto de vista que sirva para un mejor análisis de los hechos. Sin embargo, como llevo tiempo pensando que mi percepción es tan particular que, contemplando el panorama mediático local, puede ser alineada indebidamente, prefiero callar aunque con ello otorgue el beneplácito del silencio.

No obstante, a veces, hay hechos o noticias que revolotean junto a mi, punzando mi entendimiento como diablo cojuelo, para que salga de la indolencia y me posicione.

Como durante años formé parte del ámbito del deporte local, primero como practicante y, después, como tribulete de este área, no puedo callar ante la polémica que se ha suscitado sobre el cambio de denominación del hasta hace poco pabellón deportivo “Ciudad de Melilla”.

Conocí a Javi Imbroda en tiempos infantiles, pues pertenecemos más o menos a la misma generación, y ya desde entonces destacaba como buen deportista. Por ello y porque era un joven noble, agradable y educado, siempre ha sido de mi interés su trayectoria profesional y me he alegrado, como muchos melillenses, de los éxitos que ha ido consiguiendo hasta el presente.

El Gobierno Velázquez se equivocó cuando eligió la denominación “Ciudad de Melilla” -ya se le dijo entonces- pues no es adecuado que un recinto deportivo lleve el nombre de la misma ciudad en la que está ubicado. Basta el ejemplo de la apertura de una crónica informativa de un evento: “en el pabellón melillense Ciudad de Melilla...”, no pega ni con cola la reiteración al citar la toponimia. Lo lógico, en aquellos días de su inauguración, es que se le hubiera dado otro nombre. Por ejemplo, el de Guillermo García Pezzi, peculiar persona que entregó gran parte de su vida a la promoción del baloncesto. Así lo solicité en su momento en un artículo y hoy me congratulo de que, por fin, una instalación deportiva lleve su nombre.

Colmada mi inquietud sobre el homenaje a Guillermo, hombre al que recuerdo con nostalgia y cariño ya que nunca hablamos de política, no tengo ninguna duda sobre que una instalación que se usa principalmente para el baloncesto lleve el nombre de Javier Imbroda Ortiz. Se lo merece, simplemente se lo merece y no hay que perder tiempo en enumerar méritos.

Aquí, en estas líneas, podría referirme al proceso que se ha seguido para el cambio de denominación y la polémica suscitada pero eso forma parte de la lucha partidista, o personalista, que cada día impregna más la política de nuestra ciudad alejándose de la idónea convivencia democrática de respeto a los adversarios ideológicos. No quiero contribuir a esa tendencia que tanto me asquea y que tanto abunda.

Me alegro de que Javier tenga su reconocimiento y espero que en un futuro otras instalaciones tengan la denominación de melillenses que contribuyeron o contribuyen desinteresadamente a que la práctica deportiva sea posible. Hay muchos y, no sé por qué, hoy me acuerdo de Antonio Casado, el del fútbol de los más pequeños, otra gran persona que conocí en mis tiempos de tribulete deportivo.

Y hay más, muchos más... no sólo hay que homenajear al triunfador o triunfadora.

 
Miguel Gómez Bernardi

 
La Nota del día anterior
29/06/2009
 

 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
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