La designación
de Gregorio Escobar me ha sorprendido. Yo, acostumbrado a los rumores
de cafeterías y otras filtraciones, me había creído
las ternas de nombres que se barajaban para el cargo los días
previos al nombramiento: Lahoz, Gaztelumendi y Riego por un lado,
junto a Escobar, Ojeda y Coll por otro. Todos estos apellidos correspondían
a sectores e intereses propios de la conjunción creada por
PSME-PSOE y CpM para afrontar el futuro próximo.
Bien es cierto que días después de las pasadas Elecciones
Generales pensé que Escobar, tras los sorprendentes resultados
obtenidos, podía ser un buen candidato a delegado del Gobierno
pero, deduje entonces, si se llevaba a cabo esa designación,
también podía suponer la quema de una buena alternativa
para los comicios locales de 2011, dado los consecutivos fracasos
que han tenido las dos formaciones citadas para impedir que Imbroda
se mantenga en el cargo. Pero puede que existan otros intereses, nombres,
para ese futuro.
La Presidencia de la Ciudad es la asignatura pendiente desde 1991,
año en que Ignacio Velázquez Rivera fue elegido alcalde
de Melilla, quien, por otro lado, -no me resisto a dejar pasar esta
oportunidad-, podrá volver a la política, según
el Auto de fecha 31 de marzo de 2008, dictado por la Sección
Séptima de la Audiencia Provincial de Málaga en Melilla,
recaído en Ejecutoria nº 9/002, Rollo nº 102/99, dimanante
de P.A. nº 629/97. La sombra de Velázquez, a cientos de kilómetros
de Melilla, es alargada y, por tanto, temida todavía por sus
adversarios y estos no sólo están en otras formaciones
sino que se pueden encontrar entre los que hoy lideran a nivel local
el partido conservador.
Mientras el PP aclara su futuro en los próximos congresos (nacional
y local) y Carlos Benet (nuestro senador perpetuo) encuentra su nuevo
sitio político, Escobar formará su equipo de trabajo
y, tras lo leído y escuchado sobre los/as candidatos/as que
se barajan para las direcciones de las diferentes áreas de
la Administración periférica del Estado, queda la incógnita
en el aire si los/as designados/as serán personas de su confianza,
de la ejecutiva del PSME-PSOE, o de los socios de CpM. Propios y adversarios
esperan conocer los nombres para calificar el inicio de gestión
de Escobar.
En tanto esto ocurre, el portavoz del ejecutivo local, Daniel Conesa,
a modo de bienvenida a Escobar y con escasa o nula euforia por su
nombramiento, reiteró ayer el tradicional posicionamiento conocido
al asegurar que desde los gobiernos presididos por Imbroda siempre
se ha intentado propiciar el entendimiento y el diálogo
con la Administración Central pero que el malo de la película
que ha impedido buenos logros, -deduzco yo de las declaraciones del
dirigente popular-, ha sido el PSME-PSOE por su actitud cicatera
y partidista. Es cierto -y asumo aquí otras
palabras de Conesa- que el Gobierno Imbroda es el legítimo
representante de la ciudadanía melillense, pues es consecuencia
de los votos de los diputados/as elegidos/as por el electorado y,
por tanto, tiene el derecho de discutir y reclamar sobre
aquellas propuestas que considere que no son positivas
para Melilla y los melillenses. Sin embargo, difiero con
Conesa, el fin no justifica los medios y, a veces (aunque creo que
es siempre), en política, las formas son importantes. Un ejemplo
claro al que ya me he referido en esta sección con anterioridad:
los gobiernos presididos por Imbroda se han caracterizado por utilizar
formas muy diferentes a los Gobiernos presididos por Juan Jesús
Vivas en Ceuta. Como consecuencia de esto (de su talante, educación,
saber estar...) el segundo ha conseguido mejor trato de la Administración
central y se ha adelantado siempre en la firma de acuerdos y convenios.
Ahora el futuro nos depara una situación curiosa, el representante
hasta hace unos días de la Administración socialista
en Melilla, José Fernández Chacón (al que, junto
al PSME-PSOE, se culpó de obstruccionismo en más de
una ocasión), se desplaza a Ceuta e intuyo que allí
se entenderá, más o menos, con Vivas pero, qué
pasará aquí, ¿seguirá el Gobierno local
siendo la reserva sur del conservadurismo y espadón destacado
de la lucha contra el Gobierno de Rodríguez Zapatero?, o, ¿imperará
la sensatez y la búsqueda del consenso?.
El tiempo lo dirá. Por ahora hemos ganado en que el actual
delegado se expresa mejor que el anterior. Esperemos que Imbroda y
su gabinete tengan a bien entenderle y, lo que es más difícil,
aceptar su opinión.
Esperan temas importantes de todos conocidos por resolver como, por
ejemplo: los pasos fronterizos; el desempleo; la inmigración
y menores; la mejora del transporte; la educación; la sanidad;
el comercio; la vivienda pública; el Plan de Transición
del Ejército; la adaptación urbana al crecimiento de
la zona limítrofe con motivo de las inversiones en infraestructura
turística... y la prensa del Movimiento Local como dice el
residente sin descuento. |