Opinión
11/03/2008
 
La victoria y las acusaciones
 

   Pendientes de que mañana la Junta Electoral de Zona cuente y de a conocer el resultado del escrutinio de los votos emitidos por los melillenses en el extranjero, el Partido Popular ha obtenido los tres escaños parlamentarios en juego.

  Con este pleno en la convocatoria electoral ondeando como noticia fresca en la jornada los dirigentes populares comparecieron en rueda de prensa para manifestar públicamente sus primeras valoraciones. Entre otras consideraciones el presidente regional de la formación conservadora, Arturo Esteban, se refirió a la cita electoral y a las declaraciones efectuadas por el delegado del Gobierno, José Fernández Chacón, sobre el transcurso de la jornada y la inexistencia de incidentes destacables. Esteban manifestó que las palabras de Fernández Chacón eran consecuencia de que éste “no estuvo en las mesas electorales”, “o no quiso ver lo que pasaba o las dos cosas a la vez”, para añadir después que “cuando se cambian votos de mano, cuando se le dan a la gente los votos en la mano, cuando se les da a veces a cambio de dinero, yo creo que no es para estar muy feliz del carácter democrático con el que se llevó ayer la jornada electoral”(Ver diario Melilla Hoy).

   Las acusaciones de Esteban, que no llego a calificar de veladas, aunque sí de injustificadas porque si tuvo, o tiene, constancia de que se cometió delito electoral debería acudir a los juzgados, y son, cuanto menos, impropias de un destacado representante del partido político que acaba de ganar unas elecciones que han tenido, al margen de los resultados, un hecho noticiable en el que apenas se han centrado editorialistas y columnistas para analizar: el aumento del voto por correo que en Melilla se ha situado cerca del 10% del censo total de votantes. Si uno se dejara llevar en su ánimo por la ligereza de Esteban en sus consideraciones, diría también que este aumento en los votos por correspondencia podría ser debido a la falta de una sentencia condenatoria en hechos ocurridos en comicios anteriores, a tanto curso por alfabetización, al intercambio de 70 euros por sobre, o a doce votos por puesto de trabajo pero, claro, eso no se puede decir alegremente si no se tienen pruebas; serían meras acusaciones infundadas y tales datos sólo tendrían el calificativo de argumentos de corrillos de cafeterías, meros rumores. Aunque -dicen- los rumores anteceden a la noticia, normalmente sólo son rumores si no se aportan pruebas.

   Los/as políticos/as locales, escribí ayer, “deben aceptar ya, de una vez, a sus adversarios políticos” y empezar a trabajar de forma conjunta por la ciudad, o por ciudadanía, a la que deben su posición económica y de bienestar. No vale seguir en la crispación y en las acusaciones de que el adversario es el “demonio cojuelo” para justificar actuaciones propias o posicionamientos radicales y excluyentes.

   Quedan tres años para la próxima confrontación electoral, al margen de los comicios europeos, espacio de tiempo suficiente para que las formaciones locales reflexionen sobre qué es lo que necesita la ciudad, se mire hacia el futuro inmediato, se cierre el pasado y, con éste, se dejen atrás a personajes que ya no son necesarios y que sólo contribuyen a la confrontación por la confrontación con el objetivo de obtener réditos electorales.

   Debemos propiciar un nuevo ambiente, la ciudad lo necesita porque vuelve a existir la cohabitación administrativa y, si no existe voluntad de entendimiento, volveremos a sufrir una ralentización en las inversiones. Señalo esto porque, como ejemplo, tenemos los últimos cuatro años y los casos de la Ensenada de los Galápagos, el terreno de la Comisaría, la construcción de vivienda pública, la cesión de suelo para centros escolares, la playa de Horcas Coloradas, las infraestructuras del agua,...

   Un poco de mesura, por favor, y busquemos el entendimiento.

 
Miguel Gómez Bernardi

 
La Nota del día anterior
10/03/2008
 

 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
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