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Pendientes de que mañana la Junta Electoral
de Zona cuente y de a conocer el resultado del escrutinio de los
votos emitidos por los melillenses en el extranjero, el Partido
Popular ha obtenido los tres escaños parlamentarios en juego.
Con este pleno en la convocatoria electoral ondeando
como noticia fresca en la jornada los dirigentes populares comparecieron
en rueda de prensa para manifestar públicamente sus primeras
valoraciones. Entre otras consideraciones el presidente regional
de la formación conservadora, Arturo Esteban, se refirió
a la cita electoral y a las declaraciones efectuadas por el delegado
del Gobierno, José Fernández Chacón, sobre
el transcurso de la jornada y la inexistencia de incidentes destacables.
Esteban manifestó que las palabras de Fernández Chacón
eran consecuencia de que éste no estuvo en las mesas
electorales, o no quiso ver lo que pasaba o las
dos cosas a la vez, para añadir después
que cuando se cambian votos de mano, cuando se le dan a
la gente los votos en la mano, cuando se les da a veces a cambio
de dinero, yo creo que no es para estar muy feliz del carácter
democrático con el que se llevó ayer la jornada electoral(Ver
diario
Melilla Hoy).
Las acusaciones de Esteban, que no llego a calificar
de veladas, aunque sí de injustificadas porque si tuvo, o
tiene, constancia de que se cometió delito electoral debería
acudir a los juzgados, y son, cuanto menos, impropias de un destacado
representante del partido político que acaba de ganar unas
elecciones que han tenido, al margen de los resultados, un hecho
noticiable en el que apenas se han centrado editorialistas y columnistas
para analizar: el aumento del voto por correo que en Melilla se
ha situado cerca del 10% del censo total de votantes. Si uno se
dejara llevar en su ánimo por la ligereza de Esteban en sus
consideraciones, diría también que este aumento en
los votos por correspondencia podría ser debido a la falta
de una sentencia condenatoria en hechos ocurridos en comicios anteriores,
a tanto curso por alfabetización, al intercambio de 70 euros
por sobre, o a doce votos por puesto de trabajo pero, claro, eso
no se puede decir alegremente si no se tienen pruebas; serían
meras acusaciones infundadas y tales datos sólo tendrían
el calificativo de argumentos de corrillos de cafeterías,
meros rumores. Aunque -dicen- los rumores anteceden a la noticia,
normalmente sólo son rumores si no se aportan pruebas.
Los/as políticos/as locales, escribí
ayer, deben aceptar ya, de una vez, a sus adversarios políticos
y empezar a trabajar de forma conjunta por la ciudad, o por ciudadanía,
a la que deben su posición económica y de bienestar.
No vale seguir en la crispación y en las acusaciones de que
el adversario es el demonio cojuelo para justificar
actuaciones propias o posicionamientos radicales y excluyentes.
Quedan tres años para la próxima
confrontación electoral, al margen de los comicios europeos,
espacio de tiempo suficiente para que las formaciones locales reflexionen
sobre qué es lo que necesita la ciudad, se mire hacia el
futuro inmediato, se cierre el pasado y, con éste, se dejen
atrás a personajes que ya no son necesarios y que sólo
contribuyen a la confrontación por la confrontación
con el objetivo de obtener réditos electorales.
Debemos propiciar un nuevo ambiente, la ciudad
lo necesita porque vuelve a existir la cohabitación administrativa
y, si no existe voluntad de entendimiento, volveremos a sufrir una
ralentización en las inversiones. Señalo esto porque,
como ejemplo, tenemos los últimos cuatro años y los
casos de la Ensenada de los Galápagos, el terreno de la Comisaría,
la construcción de vivienda pública, la cesión
de suelo para centros escolares, la playa de Horcas Coloradas, las
infraestructuras del agua,...
Un poco de mesura, por favor, y busquemos el entendimiento.
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