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10/03/2008
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El bipartidismo
y el futuro
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Tengo que reconocer
que los resultados de las Elecciones Generales me han sorprendido
pues, a nivel nacional, esperaba una corta victoria del PSOE seguido
del PP dejando la gobernabilidad en manos de los partidos minoritarios
y, en concreto, de los nacionalistas. Sin embargo, el aumento de las
dos grandes formaciones, manteniendo prácticamente la distancia
que los separa en detrimento de las otras formaciones, ha sido una
sorpresa que dibuja un panorama desconocido hasta el momento: un claro
bipartidismo.
Mi primera reflexión ante estos resultados me lleva a pensar
que los votantes, que han acudido en un porcentaje altísimo
a la convocatoria, se han pronunciado a favor de formaciones con una
clara concepción de Estado y que tienen presencia en todos
los rincones del territorio nacional. Esto es interesante porque nos
encontramos en unos momentos delicados a nivel internacional, con
una crisis económica de cierta importancia y con diversos conflictos
bélicos amenazando la estabilidad mientras el cambio climático
influye en nuestro hábitat día a día. Quizás
ahora necesitamos políticas estatales que refuercen nuestras
fortalezas y atenúen nuestras debilidades.
Mi segunda reflexión me lleva hacia las filas conservadoras
y espero que acepten de verdad los resultados porque esta vez no ha
existido un 11-M de infausto recuerdo: el PSOE ha vencido sin lugar
a dudas y Rodríguez Zapatero goza de la confianza de los/as
y españoles/as para gobernar esta nación. La aceptación
de los resultados debe llevar al descenso del nivel de crispación.
Me apena que Llamazares haya fracasado en su proyecto porque la Ley
Electoral sea injusta y que cerca de un millón de votos sólo
supongan dos diputados en el Congreso. La intervención de anoche
del coordinador de IU fue muy amarga y demostró que es un político
noble.
La entrada en el Parlamento de la socialista Rosa Díez, ahora
líder de UPyD, es un pequeño guiño a la idea
de estado a la que antes hacía referencia y estoy seguro que
traerá cierta frescura al debate político.
Melilla
A nivel local el gran triunfador ha sido Juan José Imbroda
(PP), seguido de cerca por Mari Carmen Dueñas (PP), pues las
diferencias que han obtenido confirman que eran dos valores seguros,
dos políticos con cargo en el Gobierno local y recientes triunfadores
en los comicios del pasado año; se cumplieron los pronósticos
y la popularidad de Imbroda se confirma. Sin embargo, en un titular
habría que escribir aparte que han sido sorprendentes los resultados
obtenidos por Gregorio Escobar (PSME-CpM) pues, pendiente del escrutinio
de los votos de los residentes en el extranjero, apenas le separan
cuatrocientos votos de la cifra obtenida por Antonio Gutiérrez
(PP) que partía como claro favorito. Escobar es un político
joven que representa a una nueva generación de socialistas
que ha sabido ofrecer nuevas expectativas a un electorado que estaba
desmotivado. Esto último se demuestra en la pérdida
de votos que han tenido con respecto a él sus compañeros
de formación y candidatos al Senado, Mari Cruz Escribano y
Mustafa Hamed Moh Aberchan que han quedado más
rezagados ante Imbroda y Dueñas.
Estos resultados, a nivel local, me llevan a pensar que ambos bloques,
conservadores y progresistas, deben aceptar ya, de una vez, a sus
adversarios políticos. Por un lado los dirigentes de PSOE y
CpM deben tener claro que Imbroda es el líder de la opción
conservadora que cuenta con un respaldo constante desde el año
2000. Por otro lado, los dirigentes del PP y miembros del Gobierno
local deben aceptar que los políticos de las formaciones progresistas
también son representantes de la ciudadanía melillense
y que tienen un porcentaje muy alto de apoyo, deben de ser aceptados
como tales y, por tanto, respetados, no ninguneados como vienen siendo
en los últimos tiempos. En eso consiste, básicamente,
la democracia.
Espero, deseo, que los/as políticos/as comiencen una nueva
etapa en lo que se refiere al respeto al adversario porque nos acercamos
al bipartidismo y esto siempre me lleva a recordar el fantasma de
las dos Españas, nuestro pecado nacional del pasado.
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Miguel
Gómez Bernardi
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La
Nota del día anterior |
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