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Hechos y costumbres del
Marruecos cercano
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| Una jornada de búsqueda de
símbolos de identidad de la vida cotidiana del Rif |
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| El Seminario Permanente
de la Lengua y Cultura Tamazight reinicia sus excursiones didácticas |
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El domingo
11 de diciembre de 2004 los alumnos del Seminario Permanente
de la Lengua y Cultura Tamazight, dependiente de la Consejería
de Educación de la Ciudad Autónoma de Melilla,
reiniciaron las excursiones que durante todos los cursos escolares
realizan para conocer la cultura beréber y practicar
la lengua que estudian en las aulas, hoy ubicadas éstas
en el Instituto Leopoldo Queipo, mañana no se sabe dónde
porque cada año el seminario es trasladado de un lugar
a otro, según las preferencias del responsable político
de turno.
Pero, dejando a un lado la historia inexplicable
del nomadismo del seminario, a usted lector/a le puede interesar
que durante el desplazamiento del pasado domingo los excursionistas
tuvieron la oportunidad de visitar un original museo que se
halla en el interior de la localidad de Monte Arruit, conocida
así por los españoles, o Arruit, como se denomina
ahora oficialmente. Un museo nada oficial sino fruto del empeño
de un particular, Hussein Bousdadi, presidente de la Asociación
Cultural Taussna, quien durante años ha ido coleccionando
objetos varios que identifican la vida cotidiana de los habitantes
del Rif en las últimas décadas y, claro, debido
al oscurantismo en que ha vivido cualquier seña de identidad
beréber durante años, en esta zona del Magreb
se da la circunstancia de que no existe museo alguno que muestre
una exposición de este tipo y, por ello, Bousdadi ha
tenido que habilitar la sala de invitados de su domicilio para
mostrar lo que ha ido recogiendo de zocos y otras procedencias.
Pero los tiempos cambian las formas y el resurgimiento
de la cultura amazight en Marruecos, favorecido por la buena
disposición de Palacio, es un hecho. De tal forma que
en la puerta del domicilio de Bousdadi los excursionistas fueron
recibidos por una representación de la Baladía
(Ayuntamiento o Comuna) de Arrouit que en todo momento agasajó
a los visitantes durante su estancia en la localidad e, incluso,
les invitó a una sabrosa comida en la Estación
de Servicio Erraha.
La muestra que tiene Bousdadi es de lo más
original, quizá fiel reflejo de las costumbres y vida
cotidiana de los habitantes de la zona durante años.
En ella se pueden ver: fotografías antiguas, canastos,
cerámica, máscaras, útiles de cocina, armas,
una montura... utillaje diverso de tipo militar, agrícola
o doméstico propio de la región. Así como
objetos variados de la cuatro últimas décadas
del siglo pasado que representan a las culturas de influencia
en la zona, muchos de ellos de manufactura española.
Así, en el apartado musical no es extraño que
discos (singles) de Juanito Valderrama o Peret estén
situados cerca de los primeros cantantes rifeños que
editaron su música en vinilo, o un catálogo del
Museo del Ejército Español junto a un recordatorio
de Millán Astray en una sala salpicada de imágenes
del líder rifeño Abdelkrim El Kattabi. En suma,
nuevamente aparece un sincretismo que es típico de la
zona.
Los alfareros de Beni Sidel
Antes de acudir a esta exposición privada
los alumnos del seminario iniciaron la jornada en Beni Sidel,
donde desayunaron en la cafetería Al Mahatat (la Estación)
como paso previo a una visita a un alfarero, profesión
que durante siglos ha sido la característica principal
de esta localidad. De hecho, al pasear por sus calles se puede
contemplar unos cuantos hornos que dejaron de funcionar pero
que todavía dejan entrever un pasado en el que hubo mayor
actividad. Cuenta la leyenda que allá por el medievo
que la zona de Beni Sidel era famosa por su cerámica
que llegaba a las cortes andaluzas. Puede que sea cierto pues
la tradición continúa aunque en claro detrimento,
casi agónico, ya que el repertorio de modelos es muy
limitado. No obstante, los alumnos pudieron contemplar el proceso
de fabricación que se realiza ajeno a cualquier estructura
mecánica, tan sólo una piedra circular movida
por el pie del artesano; encima de ésta, una tabla, y
sobre ella, la pieza a modelar. Tras darle la forma, el sol
y el secado; después, el horno.
Pero dejemos Beni Sidel y volvamos a Arrouit
pues allí conocimos, durante la visita a la exposición,
a Hussein Al Kalai, quien se había desplazado desde Alhucemas
al lugar para encontrarse con los excursionistas y es que Al
Kalai es presidente de la Asociación Numidia que está
dedicada también a la recopilación de cerámica
y otros enseres tradicionales de la región rifeña.
También esta persona lleva años coleccionando,
en silencio, objetos que identifiquen o recuerden la tradición
de su pueblo. Al Kalai nos mostró fotografías
de su colección, que no está en museo alguno pues
espera la llegada de mejores tiempos, así como otras
imágenes del único museo de arte y cultura amazight
que existe por la zona, éso nos dijo al menos. Cuál
no sería mi sorpresa cuando identifiqué las imágenes,
pertenecían a las típicas vitrinas del Museo Arqueológico
de la Ciudad Autónoma de Melilla. Así está
el tema, aquí menospreciamos lo que otros anhelan.
Al término de la visita a la exposición
y tras contemplar la existencia de muchas tiendas de campaña
que los residentes han instalado en la población, debido
a la secuencia de terremotos que vivimos estos días,
llegó la hora de comer y, como he citado antes, fuimos
verdaderamente agasajados por los representantes de la Baladía
de Arrouit quienes nos expresaron su predisposición a
que este tipo de visitas continúen. El director del seminario,
Yahfar Hassan Yahía, les correspondió con un presente
de la Ciudad Autónoma y les agradeció las atenciones
recibidas y la invitación a la comida.
Antes de volver a Melilla paramos en uno de
los puntos de venta de cerámica situados junto a la carretera
y más de uno de la expedición volvió con
una muestra bajo el brazo pero, claro, no era de manufactura
rifeña.
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Miguel Gómez Bernardi
Artículo publicado en el Diario Melilla Hoy el 09/01/2005
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