13/02/2005 
Hechos y costumbres del Marruecos cercano
 
 
El convulso año que vive Alhucemas
 
 
Por Miguel Gómez Bernardi
 
     En unos días se cumplirá el primer aniversario del terremoto que asoló la provincia de Alhucemas, el 24 de febrero de 2004, que supuso la muerte de casi setecientas personas, más de mil heridos y el derrumbe de unas dos mil quinientas casas que dejó sin hogar a más de quince mil personas, aunque otras fuentes las sitúan en 30.000. Desde aquellos días de aflicción en el territorio central del Rif nada ha sido igual, el seísmo también convulsionó las mentes y, desde entonces, la sociedad civil no se comporta igual, reivindica y demanda una serie de derechos y actuaciones para que esta región del Norte de Marruecos deje de ser la olvidada por el Gobierno central.

     Aquella trágica noche la provincia del centro del Rif quedó salpicada de destrozos y cadáveres. Ya en los primeros días las cuentas oficiales efectuaron el siguiente reparto de víctimas por localidades que da idea de la magnitud de la tragedia: Ait Kamra (202), Imzourem (165), Ben Abdellah (90), Imrabten (87), Ait Youssef Ouali (63) y Rouadi (21); en su mayor parte eran mujeres y niños, porque la mayoría de los hombres de la región trabajan en el extranjero.
 
     El seísmo tuvo especial crudeza en las poblaciones cercanas a la capital de provincia, especialmente en el pequeño pueblo de Ait Kamra, al oeste de Alhucemas y en Imzourem, población agrícola de 30.000 habitantes situada en la rambla del Nekor, al este de la capital. En principio esas dos localidades centraron la atención informativa porque el temblor, de magnitud 6’3 en la escala Richter, tuvo su epicentro entre ellas, a 15 kilómetros de Alhucemas. Sin embargo, la mayor parte de los afectados estuvieron en los pequeños pueblos o agrupaciones de casas (douar) que se esparcen por las estribaciones de las montañas del Rif.
 
La confusión y la ayuda exterior

      Los primeros momentos después de un desastre natural siempre son de confusión aunque son instantes cruciales para el rescate de las víctimas. Desgraciadamente el sistema de protección civil no funcionó y las autoridades esperaron demasiado tiempo las órdenes que tenían que llegar de Rabat. Se perdieron horas decisivas para atenuar el impacto de la catástrofe. No obstante, la ayuda internacional comenzó a llegar casi de inmediato, horas después de producirse el movimiento de la tierra. Sin embargo, apenas veinticuatro horas después del seísmo los medios informativos españoles transmitían el siguiente texto: “Los equipos de rescate desplazados a Marruecos debaten a estas horas la posibilidad de abandonar el país tras ser emplazados a marcharse por las autoridades marroquíes. ‘Su presencia aquí ya no es necesaria’ ha sido el mensaje transmitido a los bomberos y voluntarios desplazados a Alhucemas desde España, Luxemburgo, Italia, y Argelia”.
  
     A pesar del contenido de esa información, consta que sin material adecuado, sin expertos, ni perros especializados, los ciudadanos se movilizaron a través de casi un centenar de asociaciones que se agruparon en dos coordinadoras que actuaron con solidaridad hacia los damnificados. En torno al colectivo “Al Amal” (Esperanza) se agruparon asociaciones locales y organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales que ya estaban trabajando en la comarca y, alrededor de “La Coordination” (Coordinación), se situaron las asociaciones de defensa de los derechos humanos, de los derechos de los imazighen, de las mujeres,... etc.

     Al tercer día, según algunos testimonios, ya habían aterrizado en el aeropuerto de la ciudad 120 aviones con ayuda humanitaria, así como varios centenares de camiones habían llegado desde todo Marruecos, también desde Melilla, donde la sociedad civil se organizó en caravanas de utilitarios para transportar la ayuda de primera necesidad hasta las localidades dañadas.
 
     La población comenzó a desesperarse y pidió a las autoridades, a las que acusaba de ineficacia, que distribuyera con urgencia la ayuda humanitaria. Miembros de varias organizaciones no gubernamentales españolas fueron testigos de disturbios en protesta por la situación. Por su testimonio conocimos que varios centenares de personas se manifestaron en las calles de Alhucemas para pedir mayor rapidez y coordinación en las operaciones de atención a la población y, en el aeropuerto, situado unos a 15 kilómetros al sur del municipio, un grupo de jóvenes asaltó un camión enviado por la ayuda humanitaria internacional. Según algunos cooperantes, diversos grupos de socorristas procedentes de España y de otros puntos de Europa se encontraban inactivos en Alhucemas, porque las autoridades marroquíes no les habían asignado dónde actuar.
 
     Los medios de comunicación españoles destacaron que la colaboración técnica y la ayuda financiera de la comunidad internacional en las labores de desescombro y rescate de víctimas había sido rápida y eficaz, la solidaridad popular era importante y la ayuda humanitaria estaba llegando en grandes cantidades, pero, en muchos casos, quedaba almacenada y bloqueada en depósitos municipales y tardaba mucho tiempo en ser distribuida. Así lo confirmó entonces el alcalde de Alhucemas y médico en el hospital Mohamed V de esta ciudad, Boudra Mohamed, que estaba “desesperado”, porque “la ayuda humanitaria va llegando, pero las autoridades no han sabido organizar los circuitos de distribución”.
 
     Además de los impedimentos que supuso la burocracia oficial, el desastre natural evidenció el subdesarrollo de la zona central de la región del Rif: apenas existían carreteras rurales y fue necesario recurrir a los helicópteros para hacer llegar la ayuda a los damnificados.
 
La primera visita real
 
     Un día antes de la llegada del Rey Mohamed VI a la zona afectada, los periódicos marroquíes se hacían eco de los problemas existentes en el reparto de la ayuda. Así, el diario “L’Economiste” (27/02/04) afirmaba que una parte de la ayuda estaba siendo “desviada” y “revendida”. “La repulsa alcanza su cenit cuando los damnificados, en lugar de beneficiarse de la ayuda que debería llegarles normalmente, se ven en la obligación de pagarla”, señalaba el rotativo.

     Todo lo que se vivió aquellos días influyó para que la treintena de asociaciones que conformaban “Coordinación” emitieran un comunicado (29/02/04) que bajo el título “SOS Alhucemas”, a la par de pedir ayuda, reflejaban todas las deficiencias escritas anteriormente.
 
     El Rey Mohamed VI, que se encontraba en Tánger desde el mismo día de la tragedia y que había anulado en tres ocasiones su viaje, unos minutos antes de las cuatro de la tarde del día 28 de febrero, aterrizaba a bordo de un avión de la Royal Air Maroc en el aeropuerto de Alhucemas. Poco después visitó el hospital Mohamed V de esta ciudad, donde permanecían ingresados muchos de los heridos por el movimiento de tierra. Mohamed VI departió con los pacientes internados en cirugía, reanimación y pediatría, donde había algunos niños a los que el seísmo dejó huérfanos. A la salida le esperaban decenas de doctores y enfermeras que aplaudieron su presencia y mantuvieron la respiración en el momento en el que una pequeña réplica del terremoto coincidía con la presencia del monarca en el interior. Nada más salir del hospital el monarca bajó del todoterreno que lo transportaba y se acercó a saludar a la gente. Fueron momentos de emoción para los habitantes de una ciudad que sólo unas horas antes se manifestaban por las calles.
 
     Al día siguiente, Mohamed VI se desplazó al campo de refugiados de Imzourem, situado en una gran explanada con unas trescientas tiendas de campaña que había sido aseada el día anterior, cuando la población ya esperaba la visita del soberano. Nuevamente, el Rey se volvió a acercar a la gente para estrechar sus manos.

     Mientras el Mohamed VI visitaba el resto de la zona afectada, un responsable local de la Media Luna Roja marroquí y un concejal de una de las localidades de la comarca fueron detenidos por robar un cargamento de mantas destinadas a los damnificados.

     La llegada del Rey supuso que la burocracia comenzara a moverse lentamente y utilizara los medios del Ejército para distribuir la ayuda que el día 4 de marzo había consistido en más de mil toneladas de alimentos y 73 toneladas de medicinas. También habían sido repartidas 15.520 tiendas de campaña, 161.420 mantas y 36 toneladas de ropa, según el Comité Regional de Apoyo a los damnificados. Los servicios de higiene habían visitado 52 poblaciones afectadas por el temblor de tierra, tratado 940 fuentes de agua potable, instalado 430 vertederos de basuras y desinfectaron 216 cadáveres de animales muertos a raíz del seísmo. Las panaderías y los hornos móviles suministrados por el ejército marroquí preparaban y distribuían en la zona afectada unos 30.000 panes diarios por término medio.
 
El discurso real y el anuncio del plan

     Durante su estancia en la zona, en el discurso a la nación del 25 de marzo, el Rey Mohamed VI anunció un plan para hacer de la región del Rif “un polo de desarrollo urbano y rural perfectamente integrado en el tejido económico nacional”. Fueron unas claras instrucciones al Gobierno para que elaborara un programa con cuatro ejes de intervención: asistencia a la reconstrucción de los edificios públicos y privados con prevención de las catástrofes naturales; mejora de los servicios a las poblaciones y modernización urbana; desarrollo rural con la promoción de los pequeños centros y protección del medio ambiente; así como ruptura del aislamiento y apoyo a los sectores productivos. En un principio se contó con las autoridades locales, representantes de las diversas asociaciones y la Fundación Mohamed V para la Solidaridad para llevar a cabo de forma coordinada este programa pero, al final, se designó para tal función a esta última y a la “Agencia para el Desarrollo Económico y Social de las Prefecturas y Provincias del Norte del Reino” (APDN).
 
     Algo más de dos meses después, la situación que se vivía en la provincia de Alhucemas era un tanto peculiar. Según algunos testigos, desde la presentación pública del plan de reconstrucción se sucedían manifestaciones de rechazo en distintos pueblos y, en la mayoría de ellos, se acordó no aceptar la ayuda oficial que se consideraba insuficiente para la reconstrucción de las viviendas. En esos días, coincidiendo con una manifestación de condolencia por las víctimas de los atentados del 11 de marzo en Madrid, el Partido Sendero Democrático repartió un manifiesto por las calles de Alhucemas en el cual ponía en entredicho la funcionalidad del plan de reconstrucción.
  
     En los primeros días de junio algunos cooperantes españoles señalaban que la visita real, prevista para esos días, podía ser suspendida debido a las protestas populares, “está causando indignación entre la población el que los caids (representantes del Ministerio del interior en cada pueblo) están intentando obligar a la gente a arreglar todos los lugares que va a visitar el rey, incluso forzando a pintar las casas dañadas por el terremoto para que no se vean las grietas y fisuras en las paredes, tratando de construir la mentira de que todo está perfecto en la visita real”.
  
     Algo ocurría realmente porque, según reflejó el 9 de junio el diario “Al Ahdat Al Magrebiya”, el Consejo de Gobierno marroquí vivió el día anterior una tormentosa sesión al solicitar el Rey Mohamed VI información al ministro del Interior, Mustafá Sahel, sobre la marcha de los trabajos de reconstrucción. Según el diario, Sahel comentó que el proceso de reparto de ayudas financieras sólo marchaba bien en dos de las catorce comunas afectadas por el seísmo y que, en general, las operaciones estaban paralizadas o casi paralizadas, esta contestación provocó un considerable enfado del soberano. El Rey ordenó inmediatamente al ministro del Interior poner fin a los obstáculos que imposibilitaban la aplicación del plan de reconstrucción. Dos días después, el soberano se desplazó a Alhucemas para comprobar la marcha de las obras. Durante esta segunda estancia en la zona, el Rey procedió a la inauguración del Centro de radiología del hospital Mohamed V, así como colocó la primera piedra para la construcción del Instituto de formación a las carreras de salud (IFCS) y el Centro de equipo para minusválidos físicos; y visitó diversas localidades para comprobar los trabajos que allí desarrollaban, relativos a la mejora de las condiciones de vida, nuevas infraestructuras y programas contra el analfabetismo.
     
El descontento y nuevas manifestaciones
  
     Durante los meses transcurridos desde entonces hemos conocido que, en varias ocasiones, las fuerzas del orden impidieron manifestaciones de damnificados. La más importante, según cuentan algunos fuentes, se produjo el 16 de julio, en la plaza Mohamed V de Alhucemas. Cuando las víctimas del terremoto, llegadas desde los distintos pueblos (Aït Karma, Bni Abdellah, Rouadi, Imrabten...), y asociaciones, sindicatos y partidos democráticos, se manifestaban contra el plan de reconstrucción por la escasa recepción de las ayudas, las fuerzas del orden impidieron la manifestación de tal forma que resultaron veinte heridos (otras fuentes los sitúan en 35) y tres detenidos, Moatassim Al Ghalbzouri, responsable regional de la Asociación Nacional de Diplomad@s en Paro ; Salem Al Ahmadi, también del secretariado regional de la ANDCM y Hasssan Al Idrissi, del sindicato de pequeños y medianos comerciantes; todos ellos miembros de “Coordinación”. Los tres acusados se enfrentan a penas de prisión (el pasado 7 de febrero estaba previsto el juicio que ha sido aplazado).

     Los habitantes de algunas localidades afectadas (Tamasint, Rouadi, Aït Kamra y Beni Abdellah) se negaron a percibir las ayudas. Muchos de los damnificados no estaban de acuerdo con el censo presentado por las autoridades públicas (el LPEE, elaborado por un centro de estudios privado) y en el cual se basa todo el mecanismo de ayuda a la reconstrucción. Esta crítica fue formulada también por las organizaciones no gubernamentales de la provincia. Según un artículo de Abdelmohsin El Hassouni, publicado en “Aujourd'hui Le Maroc”, el 31 de diciembre pasado, el plan urgente preveía, inicialmente, tres tipos de indemnizaciones para los damnificados del mundo rural: 50.000 dirhams para las casas completamente aplastadas, 30.000 para las casas parcialmente aplastadas y 20.000 dirhams para las casas agrietadas. La mitad de esta indemnización debía darse a los afectados en efectivo y la otra mitad en materiales de construcción, esencialmente hierro y cemento. Sin embargo, según cuenta El Hassouni, se decidió dar una única suma para todos los damnificados del mundo rural, cualquiera que fuera el grado de gravedad de los daños, 30.000 dirhams para cada familia.
 
      También, según cuentan algunos residentes, tras el anuncio de las indemnizaciones acudieron familias enteras desde otros lugares que se instalaron en la zona como damnificados dando lugar a la picaresca.
  
     El pasado 25 de enero el diario “La Gazette du Maroc” publicó un artículo de Olivar Asselin en el que informa de la situación actual de la zona, tras girar una visita por la mayoría de las localidades afectadas. Asselin aporta un testimonio actual, vigente, sobre el ritmo de las obras: se construye por todos los lados aunque pocas edificaciones están acabadas. En el artículo se destaca el caso de Tamazint, en el municipio de Imrabten, donde se han celebrado innumerables reuniones y manifestaciones de los vecinos durante todo el año. Según el periodista (y otras fuentes contactadas para realizar este artículo), la gente del lugar “se queja de la insuficiencia de la ayuda propuesta por el Estado, y también debido a que se sesga completamente el censo de las casas” dañadas. Según los responsables de la “Asociación Tamazint de Seguimiento de los Efectos del Terremoto” (ATSETT), más de 400 casas no figuran en la lista del censo efectuado por LPEE. Los habitantes de esa localidad se han negado sistemáticamente ha percibir las ayudas de 30.000 dirhams.
  
El balance oficial después de un año

     Hace unos días, el viernes 4 de febrero, Driss Benhima, director general del APDN, en su comparecencia en una rueda de prensa para informar del balance de la situación casi un año después del seísmo, afirmó que "todo lo que era urgente se hizo y en un plazo de tiempo récord". Según cuentan las crónicas del día siguiente, en opinión del director de la APDN, se trató de forma prioritaria los problemas vinculados al suministro de productos alimenticios, electricidad o agua potable. Por otra parte, Benhima destacó que se realizaron esfuerzos para garantizar la continuidad de los servicios públicos: "Se inició una atención especial para los hospitales y las escuelas" que devengó en que el año escolar se desarrollara en buenas condiciones y las unidades hospitalarias funcionaran de una manera normal.
  
     En la misma comparecencia pública, Mohammed Amal Guédira, responsable del programa urgente para la rehabilitación de la zona, informó que el coste total del programa es de tres mil millones de dirhams, aunque los daños producidos por el seísmo se evaluaron en mil millones de dirhams. No obstante, señaló Guédira que para la financiación de los trabajos realizados o que están en fase de realización se han movilizado ya dos mil millones de dirhams y que los otros mil millones están reservados para la contratación de proyectos que actualmente están en fase de estudio. Estos tres mil millones son consecuencia de las aportaciones del movimiento de solidaridad nacional a través de la cuenta 101 de “Bank Al-Maghrib” (867 millones de dirhams, el 29% del total); la cooperación internacional por otra parte (755 MDH, el 25%); y el Estado (1.390 MDH, el 46%).

     Los principales proveedores de la ayuda internacional han sido Arabia Saudita (500 MDH), el Gobierno español (200 MDH), el Gobierno francés (27’6 MDH) y el Gobierno andaluz (22 MDH).

     En el balance de actuaciones la APDN reconoce que el Rif central es un enclave con una geografía difícil, agreste, con escasez de recursos naturales que en la actualidad dispone de “un medio ambiente amenazado, insuficiencia de los parámetros sociales y educativos, una organización social colectiva poco desarrollada que se caracterizada por la debilidad de los medios de las colectividades locales, una estructura económica precaria que compensan en parte las transferencias del Estado y algunas actividades ilícitas, en particular, el cultivo y el comercio del cannabis y el contrabando”.

     Para paliar esta situación, según la APDN, el programa contempla las siguientes actuaciones:

- Comunicaciones: Para comunicar la región se estableció un programa suplementario de adaptación de carreteras con un presupuesto de 600 MDH con acciones en: la entrada de Al-Hoceima (67 MDH), la sección Targist Bni Bounsar (130 MDH), la Carretera de la Unidad (52 MDH) y el tramo Fés-Taounate (350 MDH). Este apartado se prevé que esté desarrollado en un 50% a final de este año.

- Servicios: La Oficina Nacional del Agua Potable (ONEP) ha utilizado 544 MDH; la Oficina Nacional de la Electricidad (ONE) ha utilizado 360 MDH.

- Proyectos de reconstrucción en medio urbano (en curso y previstos finalizar a final de 2005): trabajos en curso relativos a 520 alojamientos destinados a las familias siniestradas y 400 alojamientos para establecer una reestructuración, a través de una subvención (40 MDH) para créditos bancarios a tipos reducidos, lo que permite reducir un 50% los costes de adquisición de viviendas (100.000 dirhams para los apartamentos de 70 m2 y de 150.000 dirhams para los de 85m2).

- Proyectos de reconstrucción en medio rural (en curso el 80%) (329 MDH) de los 14.000 hogares siniestrados (16.000 dirhams en efectivo y el equivalente de 14.000 dirhams en materiales de construcción). Se establece también la ayuda técnica necesaria que contempla el respeto a la normativa antisísmica.

- Reconstrucción de Edificios públicos: Destino de 170 MDH para la reconstrucción de 267 edificios, entre ellos las 100 escuelas afectadas por el terremoto, de las cuales 69 se rehabilitaron antes del inicio del curso escolar (20 MDH). Además, se construirán también once nuevos centros escolares hacia el final de este año. Dentro de este apartado se ha rehabilitado el Hospital Mohamed V (16 MDH), construido una policlínica en Targuist (50 MDH) y otros centros sanitarios (15 MDH).
  
Las viejas reivindicaciones y el futuro

   Unos días antes de la presentación del balance de la APDN, a finales de enero pasado, un grupo de personalidades rifeñas bajo la denominación de “Colectivo para Mohamed Abdelkrim El Jatabi y el Rif” emitió un comunicado referente a las condiciones que se han de dar en la región del Norte de Marruecos para que sean repatriados los restos del líder de la resistencia rifeña contra España que, actualmente, reposan en Egipto. En el citado comunicado se hace una reflexión sobre el aislamiento del Rif desde la independencia de Marruecos, así como de la dimensión histórica de Abdelkrim como líder del panarabismo. Es un documento representativo de la situación que vive esta región en los últimos años que reivindica una mayor dedicación de los presupuestos públicos para su desarrollo y un reconocimiento de los signos de identidad.

    En el comunicado se recuerda que “hace más de ocho meses que el soberano reclamó un plan urgente para el Rif, de tal modo que haga de esta región ‘un polo de desarrollo urbano y rural’. ¿Dónde están hasta ahora?. El desarrollo y la modernización del Rif no pueden hacerse sin autopistas y carreteras, sin red ferroviaria conduciendo al Rif, sin carreteras que comunique las ciudades y pueblos del Rif, sin puertos y aeropuertos. La modernización pasa por la construcción de hospitales, colegios, colegios, universidades, grandes escuelas, de empresas... los rifeños esperan siempre que el Gobierno se dedique a la reconstrucción y el desarrollo de el Rif”.
  
La revisión de la historia
 
    La casualidad ha querido que cuando finaliza este año, convulso en acontecimientos, Alhucemas viviera, el pasado 29 de enero, su jornada correspondiente a la revisión histórica, promovida por el Rey Mohamed VI, que se está efectuando en Marruecos a través de la “Instancia Equidad y Reconciliación” (IER), con audiencias públicas en diferentes poblaciones donde los represaliados del antiguo régimen cuentan sus experiencias.

    Esta audiencia en Alhucemas fue organizada por el Comité local permanente que agrupa las secciones de los nueve partidos democráticos (Koutla y la izquierda) y por las organizaciones de defensa de derechos humanos. El encuentro finalizó con la aprobación de la “Declaración de el Rif", documento que recoge las pretensiones y las quejas estimadas necesarias para “una auténtica reconciliación con el pasado”. Durante la audición, según cuentan algunos de los presentes, se emitió un reportaje realizado por Souad Guennoun, en el que se reflejan testimonios sobre todas las clases de actuaciones represivas a las que se enfrentó la población del Rif al final de los años cincuenta. Al término de la emisión del reportaje hubo una mesa redonda en la que tomaron parte el periodista Khalid Jamai, el universitario Abdellatif Houssni y el abogado Ahmed Ghalzbouri y durante la cual se reformó el memorándum de quejas y la “Declaración del Rif”. En el documento final se pide al Estado que se reconozca las prácticas represivas cometidas contra la población rifeña durante los hechos de los años 1958-59, 1984 y 1987, así como también se pide la reparación de los perjuicios sufridos individual y colectivamente. En el texto se solicita la constitución de una comisión para la verdad y la depuración de las responsabilidades consistente en que toda persona implicada en los actos represivos sea apartada de cargos públicos. Además, en el documento se pide la consagración de los derechos políticos, cívicos, económicos, sociales, lingüísticos y culturales de la región, así como convoca a la redacción y ejecución de un nuevo plan de desarrollo de la región para sacarla de su aislamiento y marginalidad, en un "marco regional democrático garantizando una verdadera autogestión".
 
     Días después, el 3 de febrero pasado, el diario "Al Bayane" publicó un artículo de Boudra Mohamed, presidente del Consejo Municipal de Alhucemas (alcalde), titulado “La declaración del Rif: Un luto y una esperanza”, en él se reconoce que el Rif ha sido la región de Marruecos que más violaciones de los derechos humanos ha sufrido desde la independencia. Señala el artículo que el Rif fue juzgado como rebelde de forma errónea y por ello recibió “una serie de castigos que lo llevaron a hundirse en el subdesarrollo general que propició la aparición de la mafia de la droga y el contrabando”. En el artículo se comenta que la situación cambia a raíz del reinado del Rey Mohamed VI y, sobre todo, desde su visita a Alhucemas y el deseo expresado de hacer del Rif un verdadero polo económico como forma de pasar la página del tradicional olvido. En el artículo se hace mención a “La declaración del Rif” , del 29 de enero pasado, y señala que ésta es para “los que saben leer” un “feed back” positivo y que entra perfectamente en la dinámica real. Añade Boudra Mohamed que la satisfacción legítima de las pretensiones de las víctimas y sus familias, así como el desarrollo socioeconómico del Rif como describe la “declaración”, generará la cicatrización definitiva de las heridas. Por último, señala que psicológicamente, el luto es necesario, “lloramos a nuestros muertos pero nuestras miradas en adelante se vuelven hacia el futuro pleno de esperanza y optimismo, sabedores de que la voluntad real y la de todos los marroquíes están con nosotros”.

     A la hora de cierre de este artículo se celebraba en Rabat una reunión para analizar el grado de desarrollo del plan de reconstrucción de la provincia de Alhucemas. Mientras esperamos conocer lo que allí se trató, sirva este informe recopilatorio como aproximación informativa al proceso de reformas que se vive en una zona cercana a la que tan vinculada está la población de Melilla.
Aspecto de la zona de Imzouren, una de las localidades donde el desastre produjo daños cuantiosos
 

 
"El temblor, de magnitud 6’3 en la escala Richter, tuvo su epicentro entre Ait Kamra y Imzourem, a 15 kilómetros de Alhucemas"
 
 
Las tiendas de acogida a los damnificados se instalaron junto a las casas aún sin demoler
 
 
"Los primeros momentos después de un desastre natural siempre son de confusión aunque son instantes cruciales para el rescate de las víctimas"
 
 
Bomberos y miembros de la Media Luna Roja en la búsqueda de víctimas
 
 
"Los ciudadanos se movilizaron a través de casi un centenar de asociaciones que se agruparon en dos coordinadoras que actuaron con solidaridad hacia los damnificados"
 
 
Grandes colas de afectados para recibir la ayuda que distribuía el Ejército marroquí
 
 
"Un responsable local de la Media Luna Roja marroquí y un concejal de una de las localidades de la comarca fueron detenidos por robar un cargamento de mantas"
 
 
En Imzourem se instaló el campo de refugiados en una gran explanada con trescientas tiendas
 
 
"El Rey Mohamed VI anunció un plan para hacer de la región del Rif “un polo de desarrollo urbano y rural perfectamente integrado en el tejido económico nacional
 
 
Una niña del campo de refugiados recibe un globo de miembros de la ayuda
 
 
"Coincidiendo con una manifestación de condolencia por las víctimas de los atentados del 11 de marzo en Madrid, el Partido Sendero Democrático repartió un manifiesto por las calles de Alhucemas en el cual ponía en entredicho la funcionalidad del plan de reconstrucción"
 
 
Un niño porta tres paquetes procedentes de la ayuda humanitaria
 
 
"Los habitantes de algunas localidades afectadas (Tamasint, Rouadi, Aït Kamra y Beni Abdellah) se negaron a percibir las ayudas"
 
 
Camión privado movilizado para el reparto de ayuda humanitaria
 
 
"La gente del lugar “se queja de la insuficiencia de la ayuda propuesta por el Estado, y también debido a que se sesga completamente el censo de las casas” dañadas"
 
 
El Instituto Melchor de Jovellanos reaunudó rápidamente las clases
 
 
"Se han movilizado ya dos mil millones de dirhams y que los otros mil millones están reservados para la contratación de proyectos que actualmente están en fase de estudio"
 
 
Refugiados de la zona de Imzourem
 
 
"Se han destinado 170 MDH para la reconstrucción de 267 edificios públicos, entre ellos las 100 escuelas afectadas por el terremoto, de las cuales 69 se rehabilitaron antes del inicio del curso escolar (20 MDH)"
 
 
En las zonas de refugiados se instalaron colegios provisionales para atender a los niños
 
 
"La modernización pasa por la construcción de hospitales, colegios, colegios, universidades, grandes escuelas, de empresas...  
los rifeños esperan siempre que el Gobierno se dedique a la reconstrucción
y el desarrollo del Rif
 
 
La reconstrucción privada se inició cuando todavía se producían movimientos sísmicos
 
 
"La Declaración de el Rif es un documento que recoge las pretensiones y las quejas estimadas necesarias para 'una auténtica reconciliación con el pasado'"
 
 
Lloramos a nuestros muertos pero nuestras miradas en adelante se vuelven hacia el futuro pleno de esperanza y optimismo"
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

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